Columna


Cecilia Porras

EDUARDO GARCÍA MARTÍNEZ

04 de diciembre de 2021 12:00 AM

El próximo 22 de diciembre se cumplen 50 años de la desaparición física de Cecilia Porras, cuyo legado artístico es amplio y reconocido, al igual que la postura que mantuvo como mujer independiente ante una sociedad cerrada como la cartagenera de su época.

Sus más cercanos amigos eran artistas como ella: pintores, poetas, escritores, una cofradía que andaba por la vida envuelta en una bohemia creativa que sembró y dio frutos que perduran.

Entre ellos estaban Enrique Grau y Alejandro Obregón, sus maestros de pintura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, como también el escritor Gabriel García Márquez, quien escribió un hermoso texto recordando la historia de un payaso pintado por Cecilia en el revés de una puerta de una casa de cantina que estaban reparando en Getsemaní, y donde el grupo de amigos artistas solía pasar momentos de solaz.

En ese texto que permanece en el Museo de Arte Moderno de Cartagena, el autor de ‘Cien años de soledad’ recuerda que Cecilia Porras tomó las brochas gordas y los barnices de colores de los albañiles, pintó el payaso e hizo algo extraño: lo firmó.

La puerta desapareció, pero luego Gabo y sus hermanos la encontraron en otra noche de farra, empotrada en un burdel de Torices. La quitaron y mandaron a casa de sus padres en una camioneta que nunca llegó a su destino, aunque Gabo dice en su nota que debe estar por ahí, extraviada en otra casa de esta Cartagena embrujada y embrujadora, la misma que lo sedujo en el ya lejano 1948, cuando, deslumbrado, la vio por vez primera.

Cecilia Porras era hija del intelectual, educador e historiador Gabriel Porras Troconis y desde muy temprano descubrió en la pintura su vocación vital. Pintó con furia y en reposo, utilizó el color y el blanco y negro para ambientar su ciudad con sus casonas de siglos, sus escalinatas, sus murallas, sus paisajes, pero la naturaleza estaba igualmente en su espíritu creativo.

También el cine, arte que disfrutó como espectadora y como actriz en la película ‘La langosta azul’, de la que fue protagonista y en la que estuvo con el mismo Gabo, Enrique Grau, Álvaro Cepeda Samudio y Luis Vicens.

Adelantada a su tiempo, Cecilia Porras abrió y transitó senderos de inconformidad que sirvieron y sirven a otras mujeres para tomar conciencia de su propia valía, su papel en la sociedad, sus relaciones con los demás y lo que el trabajo representa para testimoniar su universo personal, vivencial y creativo. Otro ser excepcional cartagenero.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS