Colirio para una visión prospectiva

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En diferentes partes del evangelio, Jesús de Nazaret decía: “Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden”, se refería a esa condición humana de percibir las cosas de acuerdo a nuestra conveniencia y no a la realidad, situación patética en Cartagena, donde nos acostumbramos a mirar la ciudad y definirla de acuerdo a los dos metros cuadrados del entorno en que vivimos, y no a la integralidad del territorio al que pertenecemos, siendo esa la razón de la existencia de otras ciudades en esta misma urbe, verdad insoslayable que debe atenderse para encontrar las soluciones a la problemática que padece la mayoría de la población.

Se han dado pasos para la integración en una sola Cartagena, como lo expuso Augusto Martínez y lo adoptó Judith Pinedo, ambos exalcaldes, pero hace falta la ejecución continua de planes de desarrollo que traspasen los periodos administrativos, requiriéndose que el gobierno, la clase política, los medios de comunicación, la academia, los gremios de profesionales e industriales, las organizaciones comunitarias y la ciudadanía en general antepongan los intereses colectivos a los particulares, para lograrlo es necesario una introspección personal de los actores identificando los obstáculos morales que impiden la unión de voluntades y esfuerzos.

Para conseguir una visión prospectiva del progreso en Cartagena, propongo aplicar como colirio: 1. Que nos despojemos del orgullo y egoísmo, reconociendo que todos los seres humanos somos iguales. 2. Los cartageneros debemos integrarnos como comunidad, adoptando en el pensamiento y en la acción palabras como igualdad, inclusión y unión para que como sociedad evolucionemos en el tiempo, dejando atrás las épocas del colonialismo que aún viven las élites, en cada actividad donde se traten asuntos comunes debe haber representación de todos los sectores, y nadie puede tomarse el derecho a opinar y decidir por otros; 3. Mayor cooperación, quienes tienen más recursos económicos, en un acto de grandeza ética deben propiciar y patrocinar planes para que los desvalidos entren en el camino del desarrollo humano, las fundaciones de las empresas deben ejecutar programas de responsabilidad social logrando soluciones de fondo como la erradicación de la pobreza en un barrio o sector urbano o rural específico, mostrando resultados concretos y no la dispersión de recursos en eventos aislados.

Para construir una visión amplia sobre una ciudad, se necesitan percepciones basadas en la integración social y el interés común, de lo contrario siempre tendremos un campo visual miope.

*Especialista en formación de formadores.

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