Columna


Un plato de comida, un buen regalo de Navidad

JULIANA DE ÁVILA ROMERO

25 de noviembre de 2021 12:00 AM

Ya se siente en la ciudad el anhelado espíritu navideño. Un paseo por el sector histórico te permite tener una vista previa de cómo lucirá la iluminación este año, al tiempo que crece la preocupación por la escasez de parafina y cómo afectaría el Día de las Velitas, o por el aumento del precio de la cerveza, bebida predilecta para amenizar cualquier día decembrino, porque desde el primero todos los días son especiales, ¿cierto?

Mientras todo eso sucede, en medio de nuestras comodidades y también de una que otra angustia económica, 560 mil niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica, lo que está comprobado, impactará en su educación, en su vida laboral y en sus ingresos económicos. Una catástrofe.

Pero ahí no para. 651 mil colombianos se preguntan hoy, mientras usted me lee, cómo harán para conseguir para al menos un plato de comida y 150 mil más se acostarán sin comer una comida completa. Y es que en Colombia el 54,2% de la población vive en inseguridad alimentaria, es decir, lo que ganan no alcanza para comer y enfrentar otras necesidades.

Y si en Colombia llueve... Según Cartagena Cómo Vamos el 48% de la población en La Heroica está en pobreza monetaria, es decir, tampoco saben si comerán hoy.

Ya sé lo que están pensando, “Juliana, ¿qué tienen que ver mis planes navideños con el hambre de otros?”, y entiendan que no es mi propósito en lo absoluto señalarlos como privilegiados que gastan en frivolidades, a mí también me gusta prender velitas y tomar cerveza fría, pero quiero aprovechar este momento en el que nos sentimos tan dadivosos y alegres, en el que pensamos en regalar y compartir, para que no solo pensemos en nosotros o en nuestro contexto inmediato, sino que reflexionemos en nuestra responsabilidad como conciudadanos y cómo aportar a mitigar el hambre que se vive en nuestro territorio.

Pero para eso toca entender que el hambre no solo impacta en el estómago, impacta en nuestro desarrollo, en la competitividad del territorio, en lo social, en la vida, en las calles de nuestro bello Corralito de Piedra. ¿Tienes dudas sobre ayudar? Replicaré la frase que me decían mis hermanas cuando no quería comer lo que había, “date una vuelta por Nelson Mandela, El Zapatero, Olaya Herrera, (adjuntar aquí cualquier barrio que venga a tu mente) y entenderás”.

Hoy lo entiendo, y si bien un plato de comida no es la solución definitiva, es un alivio para muchos niños, adultos mayores, mamás, papás, así que no dudes en sacar de tu carrito de compras un par de cervezas, o dejar para la próxima quincena ese antojo de la tabla de quesos, y aportar a disminuir, así sea un poquito, el hambre en Cartagena.

¿Y eso cómo se hace? Fácil, aunque no lo creas es realmente fácil. Por supuesto puedes hacerlo tú mismo, he conocido iniciativas ciudadanos que consisten en algo tan simple como preparar alimentos y recorrer zonas vulnerables de Cartagena, o puedes donar a través de las fundaciones que trabajan en este propósito. Y por el monto no te preocupes, sé que donación suena a millones que tendrás que sacar de tu bolsillo, pero es literal como lo mencioné arriba, sacar un par de cositas del carrito de compras, y con 20 mil, 30 mil pesos puedes poner comida en la mesa de una persona que lleva meses comiendo una sola vez al día o menos.

Ese es el real espíritu navideño, dar, compartir. “En un universo bastante absurdo, hay algo que no lo es: lo que podemos hacer por los demás”, André Malraux.

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