Columna


Complaciendo a los lectores

SOQUI RODRÍGUEZ

02 de diciembre de 2023 12:00 AM

A través de esta columna he tenido la oportunidad de llegar a un número de personas que cordialmente me escriben opinando sobre mis artículos. Desde hace unos días me piden que resalte algunas cosas que ellos quieren que lleguen a los oídos del próximo alcalde. Con gusto serviré de medio para que Dumek se tome interés en temas que son importantes para la comunidad desde la perspectiva de los ciudadanos.

Una de estas quejas viene de los vecinos de un sector, que, pese a su cercanía del Centro Histórico, está olvidado... Chambacú. A mediados de los años 1920, el área se hallaba prácticamente despoblada y era una isla separada de tierra firme rodeada por caños y lagunas. La isla había sido propiedad del expresidente Rafael Núñez, quien se la concedió a su cochero en agradecimiento por sus servicios. Con el tiempo, y frente a la llegada masiva de nuevos vecinos quienes en su mayoría venían desplazados, se fueron rellenando los cuerpos de agua para ir extendiendo las fronteras del barrio; los pobladores se valieron de basura, cáscaras de arroz provenientes de una arrocera cercana y de todo tipo de materiales sólidos. Más de 20 años después de la conformación del barrio que ya se conocía como el Corral de los negros, la población total era de 8.697 personas. Debido a la incapacidad económica de sus habitantes, las viviendas habían sido construidas en materiales perecederos (madera, plástico, cartón) y muy pocas reunían condiciones dignas de vida, ni siquiera contaban con los servicios públicos básicos El tugurio se erradicó en 1971 gracias a un convenio de la Alcaldía del Instituto de Crédito Territorial.

Muchos fueron los planes para los terrenos mejor ubicados de la ciudad. El que más resultados dio fue El Parque del Espíritu del Manglar. Dos hectáreas llenas de espacios verdes y manglares que brindan acceso a una recreación al aire libre. También tiene ludoteca, sendero cultural, isla de la tertulia, un teatrino, zona para hacer ejercicio y un gran espacio de juegos para niños. Sin embargo, sus alrededores dan lástima. A pesar de tener una estación de policía enfrente, es uno de los lugares más inseguros de Cartagena y las invasiones han empezado a comerse la tierra donde se planearon proyectos importantes como un centro internacional de turismo, y hasta las mismas instalaciones de la Alcaldía Distrital. Nada pasó y esta zona ni siquiera fue incluida en el contrato de recolección de basura. No hay quien la limpie ni arregle sus calles. Tampoco hay quien la ilumine. Sigue siendo la isla olvidada por los gobiernos.

Mientras los taxistas y mendigos se apropian de la zona, los dolientes piden al próximo alcalde que vuelva a poner el sector en la mira y le dé prioridad. Reclaman que se fructifique su cercanía con el Centro Histórico y el Castillo de San Felipe. Ruegan que se recupere el orden antes de que sea demasiado tarde.

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