Columna


Comunidades aledañas al caño Juan Angola

LIDIA CORCIONE CRESCINI

03 de agosto de 2021 12:00 AM

Existen varias sentencias que el distrito debe cumplir y varias entidades son responsables de hacer que esto se lleve a un final positivo en medio del escepticismo en el que nos vemos envueltos por la desidia de la mayoría de los cartageneros. Mucho se habla del caño Juan Angola y del sector La Unión y es un mandato que se dispongan de vigilancia especial y limpiezas periódicas para conservarlo y mantenerlo, a su vez, adelantar el censo de los ocupantes del asentamiento La Unión y emprender las gestiones pertinentes para reubicar a las familias allí ubicadas de manera informal a orillas del caño, habida cuenta de la presencia de niños, niñas, adolescentes, personas con discapacidad y adultos mayores, los cuales debido a su condición de vulnerabilidad, son sujetos de especial protección constitucional. Desde el 2020, en forma articulada se vienen adelantando trabajos con la comunidad, que debe apropiarse y responsabilizarse del cuidado de su entorno y protegerse del transeúnte que viene a arrojar basuras y RCD. Son ellos, quienes a través de sus líderes se han puesto la camiseta y sienten su compromiso por Juan Angola para darse y darle la oportunidad a la naturaleza y a la salud de las personas y el medioambiente, de disfrutar de mejores condiciones y oxigenar ese cuerpo de agua malogrado en flora y fauna durante años. Canapote, en el marco del proyecto Barrio Heroico y la Escuela de Gobierno y Liderazgo a través de ASOJAC, EPA Cartagena, impulsan los procesos de participación ciudadana con intervención comunitaria de la localidad Histórica y del Caribe Norte, a trabajar iniciativas que mitiguen o solucionen las problemáticas comunitarias a través de propuestas presentadas por los miembros de las acciones comunales territoriales, a su vez, las juntas de Acción Comunal de San Francisco, 7 de Agosto, Santa María, Crespo, Crespito, Daniel Lemaitre, Torices, se han unido con el propósito de avanzar en trabajos a través de mesas con las distintas entidades donde ellos ejercen como actores un papel contundente porque han empezado a reconocerse y a reconocer su espacio, exigiéndose a ellos mismos y a los mandos, hallar una solución viable que beneficie a todos. Hemos avanzado mucho y en las cartografías realizadas por ellos mismos, se han identificado las urgencias. Seguimos trabajando y aunque son varios factores los que confluyen en toda esta problemática, invito a la ciudadanía a responsabilizarnos de los ecosistemas y que entendamos que los cuerpos de agua no son basureros, que los manglares son fuentes de vida y que “Unidos podemos”, como lo expresó Rafael Vergara, ambientalista.

*Escritora.

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