Columna


“Con la hija del pobre se pagaban”

HENRY VERGARA SAGBINI

05 de abril de 2021 12:00 AM

Cuando conocí a Rosita y a Raúl ya hacían parte del exclusivo escuadrón de los ‘Ángeles de la Guarda’. Llegaron a mi consultorio escoltando a dos hermanitas, de siete y nueve años, rescatadas de la prostitución en La Boquilla, corregimiento de Cartagena.

“Lo más doloroso –aseguraban conmovidos los esposos Díaz-Paniagua, sociólogos de profesión y solidarios por convicción– ¡Los propios padres llevan a sus hijos al matadero!”.

En las criaturitas se veían estigmas de las enfermedades venéreas y la profanación de sus imberbes orificios, verdaderos templos de Dios. Abrazamos a las niñas, sin poder contener las lágrimas, pensando en nuestros propios hijos.

En ese entonces, como ahora, las acciones legales intentando detener aquella infamia, fueron inocuas y, por el contrario, ‘¡La Fantástica!’ se consolidó como la ‘Campeona Mundial de la Prostitución Infantil’. ¡Bellacos!

Sin lugar a duda, la inmensa mayoría del turismo llega a la Ciudad Heroica con las manos y la conciencia limpias, atraídos por sus románticos balcones, pero cada día, desde Europa y Norteamérica, arriban pederastas con piel de caballeros intachables y sus bolsillos repletos como carnada.

No existe ley ni Dios que detenga esta nueva forma de esclavitud en Cartagena, ya famosa, desde tiempos coloniales.

Es un hecho notorio: excusándose en la pobreza, algunos padres acuden a la prostitución de sus hijos, negociando ahora, con mayor sigilo y tecnología, el precio de la noche de perversidades sin límite, incluyendo la ‘opción de compra-venta’ de sus muchachitos. Luego, ellos mismos denuncian su desaparición ante las autoridades, derramando lágrimas de cocodrilo. ¡Canallas!

Por supuesto que los eslabones de la red de prostitución infantil en Cartagena tienden a perpetuarse pues, si las víctimas sobreviven, les parecerá normal continuar el ponzoñoso negocio con sus propios hijos escudados en la pobreza y no en la ausencia de dignidad y carácter. ¡Malandrines!

Ante el exorbitante incremento de la trata de personas y la prostitución infantil en Cartagena y sus alrededores, conversé nuevamente con los esposos Díaz-Paniagua indagando sobre las Políticas Públicas Distritales de Infancia y Adolescencia, articuladas con el ICBF, Policía, entes de control, comisarías de familia. “Durante los últimos seis años solo hay una novedad –respondieron al unísono–: las fotos sexis de los hijos del pobre, aparecen ahora insertas en el menú”.

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