Con vocación de poder

24 de marzo de 2010 12:00 AM

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Todo acontecimiento que afiance la democracia colombiana merece resaltarse. Tal ocurre con la consulta convocada por el Partido Conservador para seleccionar, mediante la intervención directa de sus militantes, al candidato a la Presidencia de la República. Y, en medio de las turbulencias de la jornada electoral del domingo 14 de marzo y que de mi parte merecerán posteriores comentarios, el proceso de escogencia del candidato presidencial del conservatismo ha tenido sobresalientes características. Inicialmente hay que destacar la vitalidad mostrada por el Partido Conservador. Alguien me recordaba en reciente fecha, que son más de lo imaginable los partidas legalmente reconocidos en el país. Si a esta atomización se suma el desgano de muchas gentes por la actividad política, la participación de casi tres millones de ciudadanos en la consulta conservadora es un notable suceso. Aunque la totalidad de los votantes no hayan sido miembros activos del partido, se pone de presente un real interés por su desempeño en la escena pública nacional. En esta formidable movilización, hay que subrayar la tarea cumplida por los cinco precandidatos, así como la buena conducción de la directiva que preside Fernando Araujo. Faena que ha culminado con la designación de una excelente candidata, como es Noemí Sanín, y con la confirmación de la unidad interna de la comunidad azul. Circunstancias y componentes todos que permiten presagiar un feliz desenlace en los comicios de finales de mayo. Es innegable que la balanza de las predilecciones ideológicas en Colombia, se inclina hacia el centro derecha. Las recientes magnificas votaciones alcanzadas tanto por el conservatismo como por el Partido de la U, Cambio Radical y el Partido Liberal, ponen de presente que a los colombianos no nos entusiasman las aventuras de extrema izquierda, en transitoria moda en otras de las latitudes latinoamericanas. El apego a la instituciones, a la vigencia de la ley y el orden al reconocimiento de la propiedad privada y a la defensa de los derechos ciudadanos fundamentales, son claros indicadores de la preferencia por la ubicación política de centro. Y dentro de ésta, por los postulados conservadores. La figura de Noemí Sanín, cuya hoja de servicios al país es brillante, habrá de liderar la llegada al poder del conservatismo, en alianza programática con otras fuerzas políticas afines. En los últimos doce años el conservatismo ha sido eje central de la gobernabilidad, exhibiendo una notable capacidad para el buen manejo del Estado y una sintonía indiscutible con las innovaciones que deben aceptarse, para preservar los valores sustantivos. En los siguientes meses, Noemí Sanín habrá de aglutinar a todos los sectores que desean la continuidad, con los ajustes de mejoramiento indispensables, de las orientaciones que le ha trazado al país el presidente Uribe Vélez, tanto en el rescate del ejercicio de la autoridad y la recuperación de la confianza ciudadana, como en la perdurabilidad de nuestro sistema republicano. Teniendo certeza sobre su aptitud para convocar, Noemí Sanín tiene a su favor todas las condiciones para que por vez primera una mujer, de tan alta calificación humana, asuma la dirección de los asuntos públicos en Colombia. *Abogado consultor en Minas e Hidrocarburos marcan2@etb.net.co

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