Contrasentido

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Cuando los griegos derrotaron la invasión Persa, en Maratón y Salamina, tuvieron como bandera la libertad contra las pretensiones de un tirano con su ejército de esclavos. Fueron hombres libres los vencedores. Garantizaban que ellos jamás serían esclavos. Pero su idea de libertad era estrambótica, porque todos poseían esclavos.

En el mundo antiguo, liberar esclavos sonaba a disparate. Siempre hubo esclavitud. El sistema de vida dependía de ellos, eran factores de producción y artículos de primera necesidad, aceptados así sin reflexión. En toda la literatura y la historia griega, hasta Pericles, nunca aparecen. Solo se asoma la vieja nodriza en la Odisea, o el Buen Pastor, cuya condición se acepta como cualquier otro hecho de la naturaleza. Solo Esquilo en un diálogo hace que Clitemnestra comunique a Casandra, princesa troyana, que pasa a ser su esclava, y le dice que tiene buena suerte “porque tus amos son una casa envejecida en la opulencia, donde son menos duros y crueles con los sometidos”.

Desde el amanecer de los tiempos, pensadores y moralistas nunca tuvieron la idea que la esclavitud fuera mala. Inclusive en el Antiguo Testamento se la acepta sin comentario alguno, al igual que en registros de Mesopotamia y Egipto. Ni siquiera los profetas de Israel dijeron una palabra sobre ella, tampoco lo hizo después el pensante Pablo de Tarso.

Los griegos dieron por sentada la esclavitud, solo empezaron a pensar en ella y a cuestionarla con Eurípides. “Es cosa maligna... a lo que nadie debiera someterse”. Ni Platón, una generación después, pudo cogerle el paso. Aristóteles, pese a su extraordinaria potencia mental, contempló la cuestión desde el punto de vista de conveniencia social. Define a un esclavo como “una máquina que respira, una propiedad animada”. Pocos años después, los estoicos la denunciaron como “el más intolerable de los males que el hombre cometiera contra el hombre”.

Resulta un despropósito que esa pléyade de sabios, y grandes pensadores de la humanidad no hubieren proscrito la esclavitud. Esos seres humanos que tanto admiramos nos han hecho exclamar, que después de ellos lo que se ha pensado es poco. En la esclavitud fallaron lamentablemente.

Pero hay que reconocer que esa libertad perversa inspiró a los griegos en la batalla. Esquilo, vigoroso combatiente en ella, dice que avanzaron contra el enemigo al grito de: “¡Hijos de la Hélade, adelante!

Salvad a la patria; guardad de esclavitud

Estos santuarios de los dioses,

los hijos y esposas vuestras,

y las tumbas de vuestros antepasados”.

“No fue obra nuestra”, dijo Temístocles, fueron los dioses y la libertad.

Ayer, Joe Arroyo, con un clarín en la garganta consagró su rechazo a la esclavitud con el grito de “no le pegue a la negra”.

Antes, lo de Pedro Claver, fue solo admirable mitigar dolores...

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS