Columna


COVI-19: ¿aprendimos?

CARMELO DUEÑAS CASTELL

03 de marzo de 2021 12:00 AM

El grupo que envió la OMS a China para evaluar de dónde vino la pandemia aún no ha terminado su tarea. Sin embargo, cuatro de sus investigadores dieron unas conclusiones iniciales a la revista Nature bajo el llamativo título de “De dónde vino la COVI”. Según los expertos, está claro que: el virus se originó en murciélagos y se trasmitió a un mamífero intermediario en Guangzhou, al sur de China, antes de la pandemia; de allí pasó a uno o varios puestos de venta de animales silvestres y luego llegó al mercado de mariscos de Wuhan; la primera persona reportada fue un empleado de oficina a principios de diciembre, pero el virus ya circulaba días antes en China y Europa.

Por otro lado, una reciente y extensa publicación en “The Atlantic” resume los errores que cometimos durante la pandemia para prepararnos ante las que vendrán. La forma como la ciencia construye conocimiento es muy diferente a la del mundo real. Mientras la ciencia luchaba, como podía, algunos países pagaron con miles de fallecidos por sus errores al votar y por la soberbia de sus líderes. Año agotador y frustrante que debe enseñarnos. La OMS y la mayoría de autoridades sanitarias no estaban preparadas. El 14 de enero la OMS declaró que “no había evidencia clara de transmisión persona a persona”. Haber asumido que tal transmisión existía y haber actuado en consecuencia habría sido prudente y preventivo. Al inicio hubo ausencia de pautas confiables, claras y concretas. Tal vacío fue suplido, con creces, y arbitrariedad, por el tsunami de las redes sociales; debimos saber que era mejor esperar la evidencia antes de caer en imprudencias terapéuticas; debimos saber que el aire libre era mucho mejor que espacios cerrados y que el sol confiere protección. El pánico generó medidas de higiene de superficies que hoy se siguen implementando, aunque se sabe que fueron, y son, exageradas y sin sentido. Debimos saber que la prevención y la atención primaria en salud, impactaría más que la desenfrenada carrera por ventiladores y camas de UCI.

La vacuna contra la polio fue recibida con una celebración jubilosa y los periódicos declararon “una victoria histórica”. Sin embargo, las vacunas del COVID-19 siguen siendo cuestionadas después de haber demostrado que son la mejor arma. Dice The Atlantic que debemos alentar a la gente a soñar con el fin de esta pandemia. Es hora de imaginar un futuro mejor, así superaremos lo que queda y nos prepararemos para las próximas pandemias. Las autoridades deben ser explícitas en la flexibilización gradual y en la continuidad de las medidas exitosas, aún después del COVI. Lo decía Confucio: “Quien comete un error y no lo corrige comete otro mucho mayor”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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