Columna


Creamos en la voz de las mujeres

DUNIA ESTER LEÓN FAJARDO

26 de octubre de 2021 12:00 AM

Aún recuerdo cuando era chiquita, aunque ha pasado tanto tiempo. Vivía en el campo, con mi abuela, mi abuelo y sus retoños, ocho varones y cuatro mujeres. ¿Se imaginan tanta gente viviendo en una misma casa? Convivir tantas personas no fue fácil. Mis tías lavaban, planchaban, hacían todos los oficios de la casa junto con mi abuela; mis tíos se la pasaban jugando en el patio, montándose en los árboles alcanzando frutas y los más grandecito se iban a la calle con sus amigos. Allí no había “peleas”, todo el mundo tenía claro el rol que debía cumplir y no se discutía. Mandaba mi abuelo porque era el que traía la plata a la casa, las mujeres estaban para hacer oficios, no tenían ni voz ni voto, los varones podían salir libremente a cualquier hora y ellos sí participaban en las decisiones que se tomaban en la casa.

Debió pasar mucho tiempo para entender cómo el patriarcado estaba incrustado en la vida de todos esos seres que conformaban mi familia. La sumisión de las mujeres, relegadas a la casa y la libertad para los hombres; creo que fue de estas situaciones normalizadas donde salió el mal dicho: “La mujer para la casa y el hombre para la calle”.

Esta situación me hizo pensar en lo que yo no quería ser, y en ese momento, aún sin ser feminista, decidí que las mujeres no podían seguir como mis tías y mi abuela, sin voz, sin participación en las decisiones del hogar y por tanto mucho menos del país. Sí, esto me impulsó a adentrarme en los principios del feminismo, a entender las luchas que muchas mujeres han dado a lo largo de la historia para construir una sociedad de mujeres insumisas, libres, que podamos opinar de todo, porque contrario a los estereotipos de la sociedad, que consideran que las mujeres cuando hablamos es para chismosear, nosotras podemos hablar de diversos temas porque en la cotidianidad, nos ha tocado manejarlos.

¿Que las mujeres no sabemos de economía? Qué gran mentira, cuando somos capaces de aportar un alto porcentaje al PIB con nuestro trabajo del hogar invisibilizado y desvalorizado. ¿De política? Claro que sí, porque para nosotras las feministas, todo es político y no necesariamente partidista, porque ese es el concepto limitado que impone el patriarcado. En fin, es importante este espacio, donde las mujeres que aún no se atreven a superar sus miedos, puedan alzar la voz y decirle a la ciudadanía: aquí estamos, nuestra opinión es valiosa, creíble y con ella sororamente nos acompañamos y cuidamos de los peligros del patriarcado.

*Coordinadora de la Ruta Pacífica de las Mujeres.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS