Cuba libre

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Conocer a Cuba fue siempre uno de mis sueños. Como caribeño era la parada obligatoria para visitar su leyenda y de paso mirar – en vivo y en directo – el cuento de su revolución socialista.

Cuba era el país más rico de Latinoamérica antes de la revolución. El problema de la isla era la dictadura de Batista, pero jamás su modelo de desarrollo. Cuando recorres a La Habana entiendes que antes hubo mucho dinero, pero mucho dinero. Es curioso cómo el famoso socialismo en Latinoamérica tiene el récord de haber liquidado a los tres países más prósperos que hemos tenido: Argentina, Cuba y Venezuela. Con razón alguien dijo: “Jamás subestimes la ingenuidad de la naturaleza humana”.

Cuba nunca fue un proyecto comunista. Cuba se convirtió en comunista porque era el proyecto de poder que a Fidel le convenía. Exactamente como le sucedió a Chávez con Venezuela. Egos como esos son imposibles que entreguen el poder. Hay que estar muerto, y aunque el mismo Pepe Mojica lo gritara: “¡Uno no puede condenar un pueblo a una utopía!”. Los condenaron, y la culpa la tuvimos y la seguimos teniendo en Latinoamérica, empezando por la izquierda vergonzante. El silencio es cómplice, camarada, no se te olvide.

¿Hay igualdad en Cuba? Claro que sí, pero en la pobreza. Como siempre, el socialismo radical nivela por abajo y con un Estado policivo para evitar las pataletas. Como todos están comiendo mal y embutidos entre palomares destruidos, se ven tranquilos, resignados y hasta pesimistas. Cuando toman confianza te hablan de sus frustraciones, pero el carisma, la amistad, la generosidad y el sabor de su gente permanece intacto. Cuando Cuba despierte nuevamente, estimado amigo, se tragará el mundo como en sus viejos tiempos.

Con Cuba queda demostrado que la educación -per se- no es el paradigma del desarrollo. Si no hay oportunidades de trabajo ese recurso se desperdicia entre el desempleo y las frustraciones. Ahora: ¿hacia dónde se dirige la isla? Cuba se dirige a lo que hicieron con esplendor hace sesenta años: el turismo. ¡Cuánto desperdicio! Dieron una vuelta de sesenta años para terminar en lo mismo. Pero el cambio será lento, para que Raúl muera también y no le cobren la utopía. No hay duda de que Cuba abrazará el modelo Chino. Es decir, en lo político seguirán con su partido comunista y en lo económico con el capitalismo.

¿Qué aprendí del viaje? Que el desarrollo no es el antídoto contra el comunismo. Eso se prende fácilmente con la gasolina del populismo y la verborrea de un Castro, de un Chávez o de un Petro.

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