Columna


Cultura política colombiana

RAFAEL NIETO LOAIZA

03 de abril de 2022 12:00 AM

No hay encuesta más profunda y completa en materia política en Colombia que la que hace el Dane cada dos años. La del 2021 encuestó 4.331 hogares y 71.986 personas.

Algunas conclusiones: cae marginalmente el apoyo a vivir en democracia. Solo el 76,6% lo considera muy importante y aquellos a los que les es indiferente o nada importante crecen en 4,3%. Los ataques de la izquierda radical al sistema democrático van haciendo daño. La satisfacción en la forma en que funciona la democracia es cada vez menor. Los que están muy satisfechos caen del 16,5 al 12,5% y los muy insatisfechos crecen del 46,9 al 52,2%. Y cae también el porcentaje de ciudadanos que considera las elecciones importantes. En el caso de las presidenciales, la disminución es del 7,7% para caer a apenas el 64,5%.

Una medición nueva tiene esta encuesta, la de la satisfacción con el contenido del pacto con las Farc. Cinco años después de firmado, el 57,6% no está nada satisfecho con la aplicación del acuerdo y apenas el 8,3% está muy satisfecho.

La inmensa mayoría (73,2%) ve un aumento del problema de corrupción que va desde el Congreso, la rama judicial y los órganos de control a los gobiernos nacional, departamentales y municipales.

En cuanto a la manera en que los ciudadanos se perciben a sí mismos dentro del espectro político, sigue siendo mayoritariamente de centro (44,3%) y después, lejos, de derecha (17,9%) y de izquierda (14%). Las regiones más de izquierda son el Cauca (19,6%), Bogotá (19,3%) y el pacífico (14,9%) y donde menos tiene apoyo es en los municipios PDET (11,1%). Las regiones más de derecha son la central (22,2%), el caribe (21,1%) y la oriental (17%).

Si entre 2019 y 2021 aumenta un 2,3% el porcentaje de ciudadanos que se identifica como de izquierda (del 11,7 al 14%), más relevante es la caída de quienes se ven de derecha, bajando del 26,9 al 17,9%, nueve puntos, un 33,5% menos, uno de cada tres, en apenas dos años. Habría que profundizar para establecer las causas de semejante bajón, aunque seguramente será resultado de la baja favorabilidad del gobierno y la erosión de la popularidad de Uribe (por mucho que ambos, Duque y el expresidente se identifiquen como de centro), y el desencanto de las bases uribistas. Una lástima que en esta ocasión los cuadros del Dane no traigan una discriminación de las inclinaciones ideológicas por grupos de edad. La del 2019 permitía resaltar que aún entre los jóvenes eran más los que se identificaban como de derecha que de izquierda.

Finalmente, este es un país de desconfiados. El 80,7% no confía nada en desconocidos y apenas un 43,6% sí confía en sus amistades. El único núcleo de confianza real parece ser la familia (94,5%).

La encuesta es una mina de información. Me pregunto si los asesores políticos de las campañas y los candidatos se animarán a usarla.

*Abogado y analista político.

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