Cultura y fiestas populares

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Este 11 de noviembre conmemoramos la independencia de Cartagena con una gran fiesta donde convergen en el goce bailarines, actores, músicos, artesanos, productores y ciudadanos de a pie. Es también la época de los cabildos, esos espacios lúdicos que durante la Colonia congregaban a esclavos y libertos para celebrar y mofarse de las reglas impuestas por la sociedad española dominante, para protestar de manera creativa y evocar mejores tiempos.

Nuestras festividades, y especialmente los cabildos, superan la mera idea de diversión; en cambio, son la reivindicación de la ciudadanía efectiva que decide participar de lo público y de la vida cultural local.

Un estudio reciente del Laboratorio de Investigación e Innovación en Cultura y Desarrollo de la Universidad Tecnológica de Bolívar, basado en la Encuesta de Calidad de

Vida de Cartagena Cómo Vamos, muestra que las diferencias de participación en la vida cultural son menores cuando se trata de las fiestas populares. Esto quiere decir que son los espacios festivos donde, sin importar el estrato socioeconómico, la gente se siente incluida. Según la UNESCO, si se reconoce el derecho esencial de toda persona a participar en la vida cultural, sabríamos cuán importante es garantizar el acceso de las mayorías en las Fiestas de Independencia como parte de una política pública que procure reducir las desigualdades.

Lo dicho cobra relevancia para las zonas segregadas espacialmente, que tienen escasa posibilidad de asistir a conciertos y festivales que ocurren en su mayoría en el centro de la ciudad. Por tanto, fortalecer las Fiestas de Independencia a través de los cabildos y carnavales de barrios, así como la oferta de conciertos y festivales, es una manera de poner la cultura como medio y fin del desarrollo de las personas.

En el proceso de revitalización de las Fiestas se hace un enorme esfuerzo por fortalecer el desfile de independencia, los cabildos y carnavales barriales y escolares, y los diversos eventos populares que ocurren por esta época en no pocos rincones de la ciudad. Una muestra son los cabildos de la Unidad Comunera de Gobierno 6, el barrio Chino, San Diego, entre otros.

Hoy, cuando pasamos por una aguda crisis política, con elecciones de alcaldía cercanas y la mayoría de los concejales -también llamados cabildantes- con “el honor” en entredicho, vale la pena rememorar el significado de la declaración de independencia y de las manifestaciones culturales asociadas a las fiestas como expresión de la ciudadanía y espacio de encuentro donde podemos reivindicar los derechos, especialmente los culturales.

*Profesora de cátedra-UTB

COLUMNA EMPRESARIAL
maristellamj@gmail.com

 

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