Cynthia

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He conocido muchas Cynthias, mujeres guerreras, trabajadoras, cabezas de familia, fieles a la causa, emprendedoras, que saben los que son los golpetazos de la vida y lo difícil de enfrentarse a una sociedad que pone trabas a todo, donde prima la burocracia, los caballeros de cuello blanco, los juzgamientos y ante todo el ensañamiento de culpabilidad a personas inocentes. Es conocido por todos, que muchos individuos, tramoyeros y embadurnados, se pavonean de un lado a otro sin ser castigados. He visto a través de esas Cynthias a las personas que le apuestan a la renovación, a seguir soñando con todo aquello que pueda darle un giro a una situación secularizada como lo son los círculos cerrados de la política, religión, condición social, roscas, agremiaciones y, una majadería de conceptos que solo han permitido envasar veneno, apilar resentimientos y cavar fosas. “Nos matamos los unos a otros y desconocemos las causas”. -Horror y desesperanza-, nos están desintegrando. Dado que los enfrentamientos generan más inseguridades y violencias, dado que denunciar aspectos que están fuera de la ley o son violatorios de cualquier principio constitucional es algo sumamente delicado, las personas deberíamos mirar posibles interpretaciones antes de polemizar y aunque se tenga la razón en nombre de la ley, por encontrar inconsistencias entre un título de nombramiento y un salario, que entre otras, la experiencia de varios años, se debe abonar a grandes títulos, aunque no se tenga un cartón, debería ser resuelto con otro enfoque. Cuando terminé mi carrera de “Doctora en Derecho y Ciencias Políticas”, me ofrecieron ser asistente de gerencia en una compañía de impor/export. Yo no tenía ni idea de legislación aduanera, no sabía nada de ese tema salvo los conceptos básicos de economía que estudié en la facultad, pero eso sí, a los cinco meses, ya manejaba el fax, los conocimientos de embarque y todo lo relacionado con proexpo, la Aduana, etc; me llamaron de la UTB, para docente de una electiva de Legislación aduanera y la acepté, porque en esos momentos estaba bien preparada con toda la experiencia que me acreditaba para ejercer la función de docente. Admiro a todas esas Cynthias que como a mí, les ha tocado duro en la vida, esas mujeres que a punta de trabajo honrado, de tesón, de ganas y fortaleza, avanzan con la convicción de que las cosas pueden cambiar. Te admiro Cynthia Pérez, indistintamente de lo que está sucediendo, por ser esa servidora que trabajas arduamente por apoyar al alcalde y buscar soluciones a cada necesidad que requiere solución. Te valoro por haber logrado con tu apoyo a William Dau, llevarlo a que fuese elegido.

*Escritora.

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