De la peste al COVID-19

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El coronavirus ocasiona el COVID-19. Pero, además, produjo otras enfermedades: Mitomanía: inventamos cosas como que el virus no llegaría a climas cálidos. Además, acaparamos y abusamos de medicamentos con evidencia aún limitada, que tienen serios efectos colaterales y que deberían quedar restringidos, por el momento, para casos severos.

Pánico: terror extremo, colectivo, contagioso. Esto nos ha llevado a acaparar bienes, insumos o implementos de protección cuando debimos comprender que la mayor protección individual es garantizar el bienestar de la comunidad. Esto hizo que las máscaras N95 pululen entre el público, sin justificación, y no se encuentren en la primera línea de batalla, en los hospitales.

Estigmatización: enfermos, familiares y contactos, han sido señalados y considerados como inaceptables, inferiores y rechazados.

COVID-19 nos ha mostrado también la solidaridad y muchas virtudes individuales y colectivas que vemos día a día y que generan agradecimiento y admiración. Además, nos ha enseñado a valorar intangibles que teníamos y que hemos perdido (libertad, movilidad, etc.). Y por último, nos ha obligado a reconocer, aunque algunos aún lo dudan, que la salud es un valor que no tiene precio y que enfermeras, terapeutas, médicos y demás personal de salud, otrora menospreciados, hoy son la última trinchera contra esta pandemia al exponer sus vidas.

China confinó a cientos de millones de personas; Italia y España optaron por una contención menos restrictiva; Gran Bretaña implementó una estrategia intermedia enfocada en la población más vulnerable. Esta estrategia requiere de una precisión estatal y un alto grado de cooperación pública difícil de lograr.

Naciones o ciudades como Taiwán, Japón y Hong Kong tienen muy pocos casos, y redujeron contagios y muertes con cinco estrategias: realizar el mayor número de pruebas; aislar a los contagios y casos asintomáticos en hoteles de cuarentena; rápida detección y aislamiento de nuevos casos; distanciamiento social; promover medidas de higiene.

Hoy, en nuestra Cartagena, es urgente: evitar el colapso de la red sanitaria pagando las millonarias deudas; y garantizar la seguridad de los héroes con equipos de protección adecuados.

Las pandemias han dejados lecciones: la Peste obligó a combatir las ratas y mejorar el aseo; la Gripe española impuso protocolos sanitarios; el Sida enseñó otros riesgos; COVID-19 nos ha mostrado: nuestra fragilidad ante los micro organismos; que el mundo es un pañuelo y que dependemos de los demás; y por último, el poder bueno o malo de un líder. Mucho trecho hay de los dirigentes de China, Corea, Japón y Colombia a los de naciones como Italia, España, México y Estados Unidos

Gogol lo dijo: “El pánico es más contagioso que la peste y se comunica en un instante”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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