Columna


De la práctica del deporte a la transformación positiva del territorio

LUISA FERNANDA GUERRA CARRERA

28 de febrero de 2024 11:22 AM

El derecho a la recreación, práctica del deporte y aprovechamiento del tiempo libre no debe ser un tema secundario en los planes de desarrollo municipales, distritales y departamentales. Para atender temas considerados como prioritarios en las agendas locales, tales como seguridad y pobreza, el deporte constituye una herramienta muy valiosa como eje de cambio social. No en vano, en el marco del 53° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, se reconoció el deporte como promotor de inclusión y de los derechos humanos en el mundo.

Vale la pena, entonces, analizar la satisfacción con la oferta recreativa y deportiva en las principales ciudades del país. Según la Encuesta de Percepción Ciudadana Comparada (EPCC) de la Red de Ciudades Cómo Vamos, los porcentajes más altos de insatisfacción los presentan Cartagena (20,65%), Pereira (12,60%) y Armenia (11,66%). Mientras que los porcentajes más altos de satisfacción los presentan Medellín (76,27%), Barranquilla (67,49%) y Manizales (63,4%). Específicamente en Cartagena se destaca que el 32% de los encuestados no participó en ninguna actividad de este tipo. Esto implica un reto importante en términos de ampliar, diversificar y fortalecer la oferta deportiva y recreativa de la ciudad.

Si nos referimos puntualmente a este reto, es fundamental que desde las administraciones locales se comprenda que la ampliación y fortalecimiento de la oferta deportiva y recreativa no se reduce a la construcción y mantenimiento de escenarios deportivos. Si bien esto es clave, también lo es el fomento de otro tipo de actividades, como los juegos tradicionales que de manera progresiva han ido desapareciendo. Estos juegos tradicionales, además, constituyen parte importante de la identidad y el acervo cultural de los territorios.

En Cartagena, por ejemplo, el tradicional juego de bate de tapita es una práctica recreo-deportiva, asociada al contexto popular, que representa una versión simplificada del béisbol. Con el pasar del tiempo, el número de espacios donde se juega bate de tapita se ha ido reduciendo. Existen investigaciones recientes que dan cuenta de la necesidad de recuperar esta práctica, así como la reconstrucción de memoria histórica alrededor de esta, para apuntar a la transformación social, rescate de valores y construcción de ciudadanía.

Sin embargo, además de la ampliación y fortalecimiento de la oferta, el deporte también plantea otra serie de retos para las administraciones locales. Al concebir este derecho desde la política pública, también se requieren cifras actualizadas y precisas para su seguimiento. Si bien la Red de Ciudades Cómo Vamos, desde la sociedad civil, ha hecho un esfuerzo importante por medir la percepción de la ciudadanía respecto al acceso a la oferta de estas actividades, es fundamental medir otras variables como diversidad en la oferta y formación de capital humano.

Promover el deporte y la recreación es promover justicia social, hábitos saludables, identidad y disciplina. Promover el deporte es también un mecanismo para contrarrestar problemáticas locales asociadas a la exclusión social. Promover el deporte implica gobiernos comprometidos con una visión integral de este derecho y con el juego limpio en los territorios.

(*) Investigadora de Dejusticia

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