Columna


De la rabia por el PAE, a una propuesta

SALVATORE BASILE FERRARA

25 de mayo de 2022 12:00 AM

Más de 6 millones de niños colombianos que asisten al colegio presencialmente, ahora dependen de este plan que casi siempre es entregado a comerciantes sin corazón que piensan solo en su lucro y la falta de caridad de los burócratas que suspenden la entrega sin pensar que a veces, muchas veces, los niños asisten al colegio para tener por lo menos un almuerzo en el día.

Hace más de dos años gracias a las donaciones de ciudadanos de bien estamos entregando en tres comedores sociales en barrios a riesgo de la ciudad de Cartagena más de 500 almuerzos diarios, Corazón Contento en San José de los Campanos sector Revivir, en Nelson Mandela sector Villa Hermosa los Hijos de María, en Bicentenario “Abrazando Esperanza”, con la colaboración de la comunidad, unas madres se ocupan de la manipulación de alimentos y de la cocina, y nunca hemos tenido una suspensión por ninguna causa.

Por eso que me da ira santa cada vez que leo que han suspendido la distribución de la ración debida por una ley que obliga al Estado a alimentar a sus hijos para asegurar un desarrollo físico y cognitivo de los que hipócritamente llamamos el futuro del país, un futuro plagado de hambre y de mercaderes del hambre que a veces distribuyen comida podrida y raciones diezmadas.

Las instituciones educativas raramente están dotadas de cocinas ni de comedores ni de locales para almacenamiento ni un lugar para refrigerar los alimentos.

La Ración Industrializada es una modalidad que permite suministrar un complemento alimenticio listo para consumo compuesto por alimentos no procesados (frutas) y alimentos procesados. Es decir, que no se les da a los niños un almuerzo caliente.

Por esto me estoy proponiendo sin cobrar, implantar unos comedores sociales cerca de los colegios de Colombia, frente a casi todos los colegios del país hay unas casas particulares y yo me comprometo a organizar ayudado por las madres de Revivir de los Campanos unos comedores sociales que entreguen todos los días un plato caliente a los estudiantes del colegio del barrio, ayudado por la Arquidiócesis de Cartagena y de los Bancos de Alimentos de Colombia estamos queriendo ayudar en esta guerra total contra el hambre a muchos de los niños que frecuentan nuestras clases, quienes asisten también para consumir una comida diaria. Recuerden que en Cartagena más de la mitad de la población no consume las tres comidas diarias y muchos ni las dos, y ni la una. Así cuando leo que se ha suspendido el PAE y no leo una condena a estos mercaderes del hambre me agarra una rabia interior que afortunadamente se vuelve creatividad porque esta idea de los comedores escolares es maravillosa y factible.

¡Con la ayuda de Dios!

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