Columna


Del Viagra a la vacuna del COVID-19

HENRY VERGARA SAGBINI

23 de noviembre de 2020 12:00 AM

De quinientas enfermedades infecciosas que acechan a la humanidad la ciencia maniató a quince de las más temibles pero sigue la batalla de los héroes silenciosos, entre ellos, una cartagenera de pura cepa, Gisell Castillo Villa, directora médica asociada de Pfizer, gestada en las entrañas de la Universidad de Cartagena.

Desde tiempos inmemoriales pestes mortíferas diezmaron masivamente la especie humana. Hoy, cuando la población mundial alcanza 7.625 millones, el nuevo coronavirus ha cobrado la vida a 1,3 millones de personas, es decir, el 0,017%. Somos afortunados pues, en aquellas épocas oscuras, de cadáveres insepultos, en el vademécum solo aparecían sahumerios y agua bendita.

Entre las pandemias más letales el COVID-19 no alcanzará, Dios y vacunas mediantes, el top 5 así el presidente de la OMS, Tedros Adhanom, se empecine en aterrorizarnos con predicciones al estilo de Nostradamus, garantizándole compras multimillonarias de vacunas a Xi Jinping, su mentor incondicional.

Botones de muestra: la viruela irrumpió hace 10.000 años pero en el siglo XVII hizo su feria matando 56 millones de seres humanos, entre ellos el 70% de los indefensos habitantes del mal llamado “Nuevo Mundo”.

El sarampión volvió cenizas a 200 millones de personas. Afortunadamente en 1963 apareció la vacuna blindándonos de tan insaciable depredador, menos a los súbditos de un terco e “inMaduro” vecino quien prioriza la ideología sobre la vida.

La Gripa Española, en plena Guerra Mundial, se extendió a la mitad de los países causando 50 millones de muertos y la Peste Negra, una de las peores catástrofes, diezmó el 50% de los habitantes de Europa y Asia. Más cercano a nosotros, en 1981, aparece el VIH-Sida, asesinando a 32 millones de infectados y no tratados oportunamente.

Hoy la ciencia médica perfecciona armas terapéuticas de última generación, entre ellas la vacuna de Pfizer dispuesta a terminar con la pesadilla ensamblada en el pútrido mercado de Wuhan.

Antonio, “el Mono”, Escobar Duque, famoso por enlazar, en una sola frase caribe el sumun de los eruditos, asegura que: “Si Pfizer anunció la vacuna contra el COVID-19, debemos creerle, laboratorio prestigioso, inmune al autoritarismo que hace, de la ciencia, su concubina. ¿Cómo no confiar en Pfizer si tiene entre sus socios prestigiosos al Vaticano, experto en milagros? Le volará los sesos a ese virus miserable así como descubrió el Viagra, logrando lo que parecía imposible: ¡Resucitar a Lázaro!”.

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