Columna


Derecho al derecho

LUCÍA ÁLVAREZ ÁLVAREZ

20 de mayo de 2022 12:00 AM

En Colombia existe una amplia legislación para todo y para todos, pero cada vez es más amplio el caos en todo y en todos. No se logra entender cuál es la finalidad de una legislación cuyo incumplimiento pasa desapercibido, además, casi nunca se definen mecanismos de evaluación del impacto que generará sobre la calidad de vida de la gente, según mediciones y tendencias de los datos hacia el ascenso o descenso según corresponda. Situación trazable a incoherencia entre teoría y práctica, con visión del derecho y omisión del deber, siendo imposible que alguien satisfaga un derecho, sin que él u otra persona hayan cumplido un deber.

La Constitución de 1991, de manera tácita en sus artículos 1 y 2, reconoce el estado social del derecho y la responsabilidad del deber en todas las personas. Pero al parecer, las personas no muestran interés en cumplir la legislación y tampoco hay personas con autoridad para hacerlas cumplir. La Resolución del Minambiente No. 2184 del 2019, adopta un nuevo código de colores y la obligación de separar desde la fuente los residuos sólidos generados, los recuperables en bolsa de color blanco, los orgánicos en bolsa de color verde y la basura o fracción de inservibles en bolsa de color negro, estableció su obligatorio cumplimiento a partir del 1 de enero de 2021. En mayo de 2022, los basureros satélites en toda la ciudad, resultan una total vergüenza.

El Decreto 1038 de mayo de 2015, reglamenta la Cátedra de la Paz en Colombia, su artículo 1 establece obligatoriedad para instituciones educativas de preescolar, básica y media, públicas y privadas para incorporar en el plan de estudios antes del 31 de diciembre de 2015. En mayo de 2022, los niños han regresado a clases presenciales, con violencia y bullying en ascenso. Supuestamente, nos acercamos al tiempo posCOVID-19, pero parece hubo pocas lecciones aprendidas y pocas ganas de prepararnos para unir esfuerzos y construir una nueva cultura ciudadana, desde todas las instituciones educativas, es necesario comenzar a educar desde la práctica, transformando la ética en acciones de vida cotidiana, porque, aunque cultura y moral cambian con el lugar, el punto de encuentro siempre será la ética. Mientras tanto, seguimos esperando mejoras en nuestra calidad de vida, parece que cada una de las partes, sociedades civil y gubernamental, no están cumpliendo sus partes, estamos olvidando que el derecho lo logramos al derecho, cuando ambas partes jalamos para la misma parte.

*Profesora Universidad de Cartagena.

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