Columna


Desalineados

MAURICIO IBÁÑEZ

26 de mayo de 2022 12:00 AM

Las encuestas siempre nos muestran un país desalineado. Es como si viviéramos en una eterna adolescencia, llenos de confusión, desorientación, o amnesia generalizada. Por eso insisto en que a las encuestas hay que tomarlas como a los estudios y a la contabilidad. Quién paga el servicio para obtener cuál resultado.

Por ejemplo, uno no puede explicarse cómo supuestamente el 90% de los colombianos dice que su vida va por buen camino (lo que implica necesariamente un factor de esperanza), y seguidamente el 60% responde que hay un riesgo de que Colombia caiga en la misma debacle de Venezuela, pero entonces aparece Petro con el 40% de intención de voto para presidente. En otras palabras, a pesar de que nos sentimos seguros volando en este avión por encima de un aeropuerto inseguro, estamos a punto de decidir cambiar al piloto por uno que nos va a aterrizar justo en ese aeropuerto, como si estuviéramos en medio de una emergencia. Me pregunto si el “todas las formas de lucha” habrá sido capaz de cegarnos a tal nivel que ha producido una desalineación entre la realidad que vivimos y las respuestas que damos en instantánea. Esto sería el síntoma que demostraría lo mal informados y lo poco interesados que vivimos los colombianos de nuestro presente, y la ligereza de nuestro sentido de pertenencia.

De otra parte, ya es hora de que los aspirantes a presidente den a conocer quiénes van a ser sus equipos acompañantes. No sé si exista el derecho a saber de los votantes, pero me declaro con derecho a saber quiénes van a acompañar a los candidatos a gobernar, planificar, administrar, y controlar el funcionamiento de este país. Esto nos daría una tremenda luz de qué tanto están alineados sus discursos con lo que realmente pretenden cumplir. Los hinchas del fútbol entienden perfectamente a lo que me refiero. No vaya a ser que necesitando ganar, confiemos nuestro voto a un equipo de ineptos personajes egocéntricos.

Y en este punto regreso a la gran encuesta que indica que los tres principales temas de preocupación de las familias colombianas son la economía, la corrupción y la inseguridad ciudadana. Me parece raro que a poca gente le interese la columna vertebral de una sociedad que quiere empujar el tren hacia adelante, como lo han hecho otras sociedades similares: la educación de calidad. Es extraño que no haya sido un tema caliente en esta campaña, lo que demuestra una vez más que estamos desalineados. Si a las tres primeras le sumáramos la educación de calidad probablemente tengamos que preocuparnos menos por la economía y menos por la corrupción. Veríamos entonces el milagro que un pueblo altamente educado es capaz de hacer con otra de las preocupaciones claves: la generación de empleo. Los temas están sobre la mesa.

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