Columna


Desarrollo urbano con guetos

JESÚS OLIVERO

12 de marzo de 2021 12:00 AM

Uno de los problemas más sensibles en la ciudad es la vivienda. La planeación del sector recae sobre las curadurías. Lo que hacen no es de poca monta, tienen la misión de verificar el cumplimiento de las normas urbanísticas y de edificación, otorgando en consecuencia licencias de urbanización y construcción. En otras palabras, diseñan la ciudad, en teoría decidiendo lo mejor para vivir en armonía, como sociedad sostenible.

La realidad es distinta, en especial para el ciudadano común, el cual observa que ese acerbo planificador ha sido reducido a la entrega a tutiplén de licencias, varias inexplicables. Ahí están Aquarela, ni Mandrake lo tumba, torres lujosas sobre la línea costera, y los guetos, pululando por todas partes.

El concepto de gueto ha cambiado un poco desde la Alemania nazi, y cubre a cualquier área en la que la concentración de un determinado grupo social es excluyente. La gran mayoría de los edificios altos construyéndose en Torices y Daniel Lemaitre no tienen garajes. Las familias propietarias deben ser lo suficientemente pobres para nunca pensar en tener un carro, simplemente por no tener donde ubicarlo.

Claro, en la práctica, todos anhelamos progresar, y cuando llega el auto producto del esfuerzo familiar, toca dejarlo sobre la carretera frente al edificio. Eso está pasando allí, en donde las calles son los parqueaderos y el caos vehicular aumenta sin control.

Pero, la cuestión de los garajes no lo es todo. ¿Y las zonas verdes con árboles para control del ruido? ¿Las áreas de recreación? ¿Sí existen suficientes jardines infantiles, escuelas, hospitales, acometidas de alcantarillado y puestos de policía en estas áreas como para aumentar la población y garantizarles estos servicios? ¿Hay algún comité en el distrito, encabezado por el alcalde, que escuche las ideas progresistas de las curadurías y decida si efectivamente esas obras van a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos? Quizás existe, pero los resultados no son visibles.

Necesitamos más viviendas, pero no cualquier tipo, ni en cualquier parte. Crecer por crecer solo aumenta el deterioro del tejido social que estamos experimentando y termina por aumentar la brecha social en el distrito.

Miremos con cuidado el modelo de ciudad que estamos construyendo. Este tema merece un tratamiento sesudo, sin afanes. Los curadores necesitan mayor capacitación, compromiso con una urbe moderna y agradable, y capacidad de consulta con la ciudadanía.

Algo tiene que empezar a funcionar en esta aldea sin dolientes, sin planeación, y donde todo el que puede hace lo que le da la gana.

*Profesor.

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