Columna


Desigualdad de la educación en Colombia

ANDRÉS MARIÑO

22 de noviembre de 2020 12:00 AM

La inversión de Colombia en educación ha dado saltos significativos en los últimos años, pasando de 38,5 billones de pesos en 2019 a 44,1 billones para 2020. Sin embargo, a pesar de estas inversiones, mientras existan diferencias marcadas entre algunos departamentos del país, será difícil conseguir metas en desarrollo económico y reducción de la pobreza. Las deficiencias en el sistema educativo colombiano dificultan el avance respecto a la lucha contra la informalidad y la reducción de la pobreza. Además, su impacto aumenta las brechas entre las diferentes regiones del país.

Los resultados de las pruebas Pisa, aplicadas en 2018, dieron cuenta que los estudiantes colombianos obtuvieron un rendimiento menor que la media entre los países de la OCDE. Esto deja en evidencia las debilidades del sistema educativo colombiano, ya que incluso los resultados fueron inferiores a los obtenidos en las pruebas de 2015 en áreas como Lectura y Ciencias.

Sin embargo, en las pruebas Saber 11 aplicadas en el primer semestre de 2018, para comparar el mismo periodo, los estudiantes colombianos mostraron que las mejores calificaciones estuvieron en el eje de Lectura Crítica, con un 93% de los estudiantes en los niveles deseados. En el área de Matemáticas, un 87 % de los estudiantes se ubicó en el rango esperado, mientras que en Ciencias, el primer periodo refleja un 78% de los estudiantes en estos niveles.

Lo anterior nos muestra que el modelo colombiano de medición de competencias de nuestros estudiantes parece estar lejos de los estándares internacionales, y el desarrollo de competencias y habilidades de los jóvenes no suple las necesidades para articularse a la educación superior o el mundo laboral y el problema se agrava aún más, cuando se analiza la tasa de cobertura.

En Colombia, de acuerdo con cifras de 2018 del Mineducación, a nivel preescolar hay una tasa de cobertura del 57%, la educación primaria en un 82%, la secundaria con una cobertura del 72 % y la media de un 43%. En todos los casos, el país se encuentra por debajo del promedio de países OCDE, e incluso, no alcanza los niveles de los países latinoamericanos.

Es pertinente evaluar la efectividad de la inversión realizada en educación, y la manera en la cual el gasto impacta tres de los aspectos más críticos para el sector: calidad, cobertura y conectividad. La situación actual exige un trabajo articulado que facilite la conexión de nuestros estudiantes en zonas rurales y urbanas, y sobre todo, preparación en niños, jóvenes y profesores para el manejo de recursos tecnológicos, garantizando acceso con calidad.

*Director de Regionalización de

la Universidad del Rosario.

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