Columna


Despilfarro y crisis

JESÚS OLIVERO

JESÚS OLIVERO

11 de marzo de 2016 12:00 AM

De frente o con disfraz, el despilfarro en nuestra vida diaria es común y su práctica hace parte de una cultura arraigada difícil de cambiar.  Este hecho es precisamente el pilar de soporte en la tesis del apagón inminente en el país. Dada la imposibilidad de ahorrar energía, desde el ámbito hogareño hasta lo que podrían hacer las grandes corporaciones, todos disfrutaremos de al menos una hora diaria sin fluido eléctrico.

A finales del año pasado, el Presidente Santos instó a que las ciudades apagaran, al menos desde el nuevo año, las luces navideñas, en consonancia con lo sabido y publicitado sobre la fuerza de El Niño. Por alguna razón, imposible de entender, el nuevo alcalde hizo caso omiso a la recomendación presidencial y dejó las bombillas encendidas por muchos días más.  Hoy, en la urbe turística, seguimos como si nada pasara. Sólo basta pasar por el Hilton y Los Corales, las bombillas encendidas en las terrazas no las apaga ni Harry Poter.

Para la misma época, la ciudad contempló la inauguración de la iluminación de la doble calzada en la zona norte.  Un verdadero monumento a la falta de planeación y lo inconsciente de estas concesiones frente a lo público.  Cualquier persona puede constatar, que al menos unos 100 postes de ese alumbrado son totalmente innecesarios. No había justificación alguna para colocarlos a ambos lados de la vía, cuando en varios tramos las dos carreteras estaban separadas por menos de dos metros, y por tanto una sola columna albergaría las dos lámparas, como efectivamente hicieron en alguna sección.  Ni lo estético se salvó, ubicar soportes en el centro o al lado es lo mismo, lo importante es la deuda asociada.

Entre tanta crisis por falta de infraestructura, seguimos malgastando recursos con la mayor naturalidad. La loma de Crespo y su cuneta pudieron haber sido una carretera aledaña a la playa, bien hecha, pero de bajo costo. Pero no, usemos hasta lo que no está disponible para gastarlo, al final será una nueva atracción turística, alcancé a leer en la prensa. Transcaribe también resultó un despilfarro mayor, construyendo estaciones sin terminar las carreteras. A la postre, todas tuvieron que ser reconstruidas a costa del bolsillo de los ciudadanos.  Por último, lo de Reficar ni mencionarlo, eso fue tan solo un pequeño error de planeación.    

Con frecuencia olvidamos que vivimos en un diminuto punto azul en la inmensidad. Los recursos, tanto naturales como financieros, son finitos y debemos utilizarlos adecuadamente.

*Profesor

@joliverov