Después de la violencia

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En Colombia murieron más de 260.000 personas y más de 7 millones fueron desplazadas durante décadas de violencia. Con unos costos de 129,5 billones de pesos, Colombia hace el mayor esfuerzo de paz en la historia universal al dar amnistía a más de 6.800 combatientes.

Una reciente y extensa publicación de Nature presenta un abordaje diferente al conflicto armado colombiano (1). La autora, Sara Reardon, muestra el esfuerzo de científicos e investigadores mundiales por evaluar a combatientes y víctimas de nuestra prolongada violencia. Esperan descubrir las raíces psicológicas de la violencia estudiando a excombatientes y víctimas. En los primeros esperaban encontrar verdaderos monstruos, para explicar que hubiesen amenazado, desplazado, violado y asesinado a sus propios vecinos. Si bien había verdaderos monstruos, han descubierto que la mayoría también son víctimas.

Los estudios e investigaciones sobre las raíces psicológicas de la violencia se han realizado, hasta ahora, con veteranos de países ricos que combatieron en conflictos fuera de su país por razones como raza y religión. La mayoría de los excombatientes en Colombia tienen poca educación y tratan de reincorporarse a la misma sociedad que hasta hace poco aterrorizaron. Lógicamente han encontrado resentimiento y han sido estigmatizados. Los años de aislamiento y violencia han alterado la psicología, los procesos cognitivos, la capacidad de emitir juicios éticos y haría muy difícil su reinserción. Más del 90% tiene estrés postraumático, casi la mitad no reconoce la angustia emocional de los demás ni puede sentir empatía por ellos. Por otro lado, los investigadores han descubierto que los paramilitares estuvieron más atraídos a la violencia, han quedado más afectados y por tanto la rehabilitación no debería ser igual para todos los excombatientes.

Unos investigadores seguirán a más de 2.000 civiles y excombatientes por 10 a 20 años para medir neurodesarrollo, cognición social, regulación emocional y salud mental, para aprender, por primera vez, cómo lograr la reconciliación. Uno de los mayores problemas es que las conclusiones de todas estas investigaciones son necesarias ahora y no dentro de diez años.

En muchos pueblecitos de Colombia apenas se están acostumbrando a la paz y, mientras el país prepara elecciones presidenciales, las zonas de tránsito no están bien dotadas, los programas agrícolas no arrancan, más de la mitad de los guerrilleros han abandonado estas zonas y cientos de exmiembros de las FARC han sido asesinados. Los expertos esperan que las investigaciones nos enseñen como el trauma ha afectado a excombatientes y civiles ya que “nadie les ayudó a imaginar una vida sin armas” y permita que seamos capaces de hacer las paces con el pasado. 

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