Columna


Destrabando entuertos

MIGUEL YANCES PEÑA

09 de enero de 2012 12:00 AM

MIGUEL YANCES PEÑA

09 de enero de 2012 12:00 AM

En entrevista con La W, Campo Elías Teherán, alcalde mayor de Cartagena, expresó su simpatía por temas de los que poco se ocupó, o trabó, la administración anterior. Sorprendió escuchar a alguien que sólo se ocupaba de temas de barrios, hablando de temas de la ciudad progresista que debe ser Cartagena. Porque una cosa debe estar clara, sin crecimiento económico muy poco se puede hacer por los sectores más pobres de la ciudad, los que lo eligieron.
El tema polémico surgió de un proyecto urbanístico que pretenden desarrollar inversionistas extranjeros en sociedad con nacionales en el sector de Chambacú. Y sorprende que en tan importante tema, la controversia se planteara sobre si había o no sido aprobado por la administración anterior: Teherán dijo que sí, y ésta según un prestigioso columnista, dijo que no. Y lo importante no es quien dijo qué, o quien se equivocó (descarto la mentira), sino qué hacer con esos terrenos: el mismo debate del lote de la manzana 154 en el barrio de Manga.
La alcaldía anterior entregó al ministerio de la Cultura el Plan de Manejo y Protección del Patrimonio Histórico y su área de influencia, en el cual quedaría definido qué tratamiento dar al proyecto urbanístico en mención, pero su aprobación quedó a la espera de información que la alcaldía debía enviar: entre ella, quien es el propietario de esos terrenos.
Si fueran del municipio, la alcaldía (la anterior o ésta) podría aprobar el proyecto con el POT existente, si este se lo permitiere dijo la Ministra (información que desconoce la opinión). Si no, sería tema de la Curaduría, y la principal objeción (la altura de las edificaciones) no está regulada en el POT, recordó la funcionaria.
Respecto al tema de edificios altos cerca de monumentos históricos que obstruyen la visual, habría que definir –sin fundamentalismos- dónde y a qué altura se coloca el observador. Marcos Galvis, un arquitecto barranquillero enamorado de esta ciudad en la que ha desarrollado más de una mano de hermosos proyectos residenciales, opina que se podrían levantar edificios con paredes en vidrios espejos que lo harían invisible al reflejar el paisaje marino e histórico circundante; como se hizo con la fachada que mira hacia la Iglesia de la Porciúncula en el edificio del Centro Comercial Gran Ahorrar, en Bogota.
El valor de la tierra en Cartagena es alto (mucha demanda y poca tierra que ofrecer), y las únicas maneras de evitar la desaceleración del crecimiento por precios excesivamente altos, son: una, ofreciendo nuevas tierras (la Zona Norte, Tierrabomba y Barú, cumplen ese propósito); la otra, aumentando la densidad de construcción en los sectores urbanizados. Si no se permiten en Chambacú edificaciones altas que hagan posible recuperar la inversión, nadie invertirá y quedará abandonado, o consumiendo recursos públicos que hacen falta en los sectores más deprimidos.
El desplazamiento de la población nativa como consecuencia del mayor valor de la tierra es inevitable, y en cierto modo la beneficia, pues con la venta de un predio ubicado en un sector apetecido por los inversionistas, se pueden obtener varios en donde la presión urbanística no sea tan alta, y vivir de la renta.

*Ing. Electrónico, MBA, Ex Superintendente (Pensionado) Electricaribe.

myances@costa.net.co

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