Columna


Dios, ¿estás ahí?

HENRY VERGARA SAGBINI

04 de marzo de 2024 12:00 AM

Por fortuna, renace la espiritualidad y la integralidad del ser humano en las Facultades de Medicina, reivindicando conceptos de Hipócrates y Galeno, quienes consideraban la salud como “Armonía y proporción, no producto de las cualidades de la materia, sino como equilibrio de distintas fuerzas y mezcla de componentes medioambientales y corporales”

Siglos después, la OMS definió la Salud: “Estado de completo bienestar físico, mental, social, procesos biológicos, ambientales y sociales”.

Viene bien que, en el canal de You Tube de la Universidad de Antioquia, el ilustre galeno y docente universitario, Domingo Caraballo Gracia, de los nuestros, funja de anfitrión en conferencias magistrales de altísima calidad científica y humanística, como la desarrollada el pasado 15 de febrero: ‘Papel del espíritu en Medicina’, a cargo del doctor Julián Ramírez Urrea, docente universitario, gerente del Hospital ‘Alma Mater’, de Medellín, quien, como introducción a sus profundas reflexiones, narró lo ocurrido con un residente de Medicina Interna del Hospital Pablo Tobón Uribe, quien le solicitó nombres de medicamentos para los ‘Dolores del Alma’ que decía sentir una adulto mayor en sala de urgencias.

- “Escúchela pacientemente, anímela, conviértase en su confidente”, aconsejó Ramírez Urrea, “y Santo Remedio”, acotó

Y es que la práctica y enseñanza médica hunde sus raíces más allá de recetas o procedimientos quirúrgicos: incorpora soporte espiritual y meditación a la atención de pacientes, basándose en dos conceptos científicamente demostrados: ‘El Gen de Dios’ y ‘El Cerebro de Dios’.

El primero, descubierto por el genetista Dean Hamer, quien ubicó, en el genoma humano, área destinada a rezar y meditar, relación directa entre Conciencia + Espiritualidad = Supervivencia humana.

El ‘Cerebro de Dios’ revela datos incuestionables, no místicos, ciencia pura, confirmados al experimentar la fe, esa que mueve montañas, inmediatamente activamos ínsula y corteza frontal, áreas relacionadas con emociones involucradas en decisiones trascendentales. Sin duda alguna, ‘fe y cerebro’ permanecen unidos con lazos ancestrales comandando nuestro formidable y casi invencible ‘ejército interior’, para enfrentar exitosamente enfermedades crónicas y cuidados paliativos, induciendo la resiliencia, estimulando la práctica de estilos de vida saludables.

Sin duda alguna, somos parcelas de Dios. La ciencia descubrió lo que ya sabían nuestros colegas recién salidos de las cavernas: a Dios lo llevamos dentro: ‘Cuerpo@espíritu’, binomio que nos permite afrontar casi todas las pestes y controlar enfermedades generadas por estrés crónico: infarto, diabetes, hipertensión arterial, lupus, cáncer, entre muchas otras.

Ahora que, como perros, gatos, serpientes y langostas debaten la reforma a la Ley 100 de 1993 sobre Salud y Seguridad Social, nadie menciona el retorno a la Espiritualidad propuesto por el doctor Julián Ramírez Urrea, convencido de que la salud no es mercancía ni ideología, sino herencia sideral resguardada por galenos de manos y palabras sanadoras, dispuestos a derribar mortíferas barreras de acceso y dejar sin oficio al inefable Ibuprofeno.

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