Disculpe el Señor

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El título de esta columna corresponde a la canción compuesta y grabada en 1991 por el cantautor catalán Joan Manuel Serrat. La canción trata sobre la pobreza, que por entonces se agravó en Europa tras la caída del Muro de Berlín y del régimen soviético.

La narración, que recae en un mayordomo que avisa a su acaudalado patrón la llegada a su casa de indigentes, muestra el genio literario de Serrat. La letra plasma metáforas situacionales (“Disculpe el señor, se nos llenó de pobres el recibidor y no paran de llegar, desde la retaguardia, por tierra y por mar”), y utiliza giros puntillosos que son al tiempo estrategias de exculpación del trabajador, testigo y árbitro del drama social sobreviniente: “¿Quiere que les diga que el señor salió? ¿Que vuelvan mañana, en horas de visita?”

Tal vez el mensaje más sugerente de la pieza es que la lucha contra la pobreza en Cartagena ha logrado superar cualquier debate ideológico, y su vigencia -25 años después- muestra que en territorios como el nuestro sigue siendo una incógnita por resolver. 

La noticia que hoy contaría el mayordomo local es el final del largo y significativo descenso de la pobreza en los últimos 15 años. En 2015 la pobreza por falta de ingresos afectó al 26% de la población, la misma de 2014. Un freno similar tuvo la pobreza extrema: 40 mil personas con hambre, los mismos que según la canción “no tienen nada de nada”.

Esta noticia no borra los logros conseguidos. Desde 2002, 150 mil personas han salido de la pobreza. Sin embargo, no se puede pensar que habrá mejores tiempos.

Por una parte, la generación de empleo ha sufrido un revés en el último año. Según el DANE, las empresas empezaron a recortar la nómina. La industria, la construcción y los servicios pasaron su momento dorado y redujeron en 17 mil los puestos de trabajo.

Por la otra, la estrategia pública local, el Plan de Emergencia Social Pedro Romero (PES), que funciona desde 2008 y para bien ha sobrevivido a distintos  gobiernos, perderá importancia como palanca de la estrategia nacional de Red Unidos contra la pobreza.

Preocupa que hasta 2019, según el Plan de Desarrollo, el Distrito invertirá $15.730 millones, suma  modestísima frente a los $98 mil millones invertidos cuando empezó el PES y la pobreza cedió considerablemente.

El lastre de la estrechez fiscal y la falta de evaluación del PES frente a las necesidades sociales obligan a considerar esta seria dificultad en los próximos años. Se trata de evitar “Que Dios le inspire o que Dios le ampare” a quienes gobiernan, como le expresa al final de la historia el mayordomo a su rico patrón, retirándose impotente porque la pobreza se salió de madre.

*Co-director del L+iD-UTB
  aespinosa@unitecnologica.edu.co

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