Columna


Divina Comedia

CARMELO DUEÑAS CASTELL

09 de junio de 2021 12:00 AM

Dante, hace exactamente 700 años, nos mostró el paraíso, el purgatorio y el infierno. Casi 200 años después, Botticelli creó su ‘mapa del infierno’ en el cual ilustra un cono de 9 círculos en una macabra espiral en la cual el circulo más estrecho, abajo, representa el centro del infierno y el circulo más amplio, arriba, es el limbo. Dante y Botticelli reflejan, hasta el más mínimo detalle, ese horrendo lugar y a sus merecidos habitantes.

En retrospectiva parecería que, para las fiestas de noviembre de 2019, algunos estaban en el paraíso, disfrutando sin saber que, por esas calendas, una insignificante partícula viral cambiaría el mundo.

Pero también estaban en el limbo, ignorando, sin querer queriendo, que la mayoría de sus compatriotas protestaban en el purgatorio de la pobreza y unos muchos marchaban en el infierno de la miseria. Lo que vino después es historia: enfermos, muertes, desempleo y, de contera, un injusto incremento en la desigualdad; así, los países pobres son más pobres y los ricos más ricos. Peor aún, los primeros, Colombia incluida, retrocederán décadas.

El país parece estar en el limbo, sin interlocutores dispuestos a un dialogo mesurado y acuerdos constructivos. A partir de ayer el gobierno decidió la reapertura. Más de 135 organizaciones académicas y científicas han planteado que ¡reapertura sí, pero no así! El sector salud vive su propio infierno con un sistema colapsado: urgencias con ocupaciones hasta del 200%, las UCI casi al 100%; el oxígeno escasea, faltan insumos y hay desabastecimiento de medicamentos vitales; sobre el talento humano en salud, cerca de 300 fallecidos por COVID, más del 40% afectado por agotamiento, depresión, estrés físico, emocional y mental, y diariamente enfrentando decisiones difíciles sobre qué paciente atender según su potencial de sobrevivencia, un verdadero infierno; la mortalidad materna retrocedió más de una década al pasar de 46,8 a 66,2 por cada 100.000 nacimientos, la mortalidad por cáncer aumentará, al menos, un 10% en 5 años.

La reapertura es necesaria, las marchas y la protesta son justas; pero, sin orden y sin autocuidado aumentarán los contagios. Los casos diarios se duplicaron de unos 14.000 (abril 25) a casi 29.000 (junio 5). Asumiendo una letalidad del 3% se estimaría que, en las próximas semanas, los fallecidos diarios serían 800 y más.

Como sociedad, ¿cuántos muertos diarios estamos dispuestos a soportar? La presión por el número diario de fallecidos y el colapso sanitario obligará, más temprano que tarde, como ha ocurrido en todo el mundo, a retomar medidas drásticas que ahora se abandonan. Pero bueno, ya lo decía Dante: “El camino al paraíso comienza en el infierno”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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