Columna


Dónovan Solano, la reinvención del bateo

LUIS A. PALLARES

LUIS A. PALLARES

13 de agosto de 2020 12:00 AM

Una de las cosas más difíciles en el béisbol es batear. Hacer contacto con una pelota que viene a más de 90 millas por hora, en una distancia de disparo de solo 18 mts aproximadamente, nos lleva a pensar que el bateador solo tiene unas milésimas de segundos para decidir si le hace swing o no, además del proceso de descripción de convergencia y divergencia, que tiene que hacer el ojo humano, desde que sale de las manos del lanzador hasta que llega al guante del receptor.

Es un proceso complejo que se aprende a través de la practica constante y de condicionar el ritmo y movimiento del lanzador con la parada al momento de batear, el ojo, la forma como se toma el bate, el movimiento de las extremidades inferiores, de la cadera y la explosión que hacen los músculos de las manos, los hombros y los brazos.

Decirlo es muy fácil, pero hacerlo y mantenerse con un ritmo de bateo sostenido en las Grandes Ligas es bastante difícil, más aún en esta era de la tecnología donde los scouts de avanzada, tienen una gran cantidad de videos, anotaciones y demás ayudas, para descifrar, cuáles son las falencias del bateador contrario, para tratar de dominarlo.

Dónovan Solano debutó en las Grandes Ligas un 21 de Mayo del año 2012, con los Miami Marlins, ese año tuvo un promedio ofensivo de 295, nada malo para un novato, que conectó 84 hits, y dos jonrones. Se dio el lujo de disparar el primer jonrón de un colombiano en el Yankee Stadium, vistiendo la camiseta de los Bombarderos del Bronx”, fue el primero en jugar allí y ese 21 de septiembre del año 2016, está en la historia del beisbol de la MLB. Ese año solo estuvo en 9 juegos, con 22 turnos, para un promedio de 227. A pesar de haber quedado libre ese año, no desfalleció. No jugó en los años 2017 y 2018, regresó en el 2019, con los Gigantes de San Francisco, donde produjo 71 hits en 215 turnos, impulsó 23 carreras y conectó 4 jonrones, para un promedio ofensivo de 330, como el mejor bateador de su equipo, pero solo estuvo en 81 juegos. Aquí empezaría lo que sería el 2020.

Un jugador de Grandes Ligas debe hacer unos 20 cambios en su mecánica de bateo, tratando de sostenerse en un promedio de contacto permanente, donde la exigencia es cada vez mayor, sobre todo en esta temporada atípica, donde el fantasma del COVID19 ronda a cada equipo de las mayores. Nunca he hablado con Dónovan, he visto muchos los videos de su mecánica de bateo, y estoy seguro que el modelo 2020 esta reinventado, con más potencia, y más velocidad en su swing. Por lo tanto, puedo asegurar que su éxito este año se debe a esa reinvención y ajustes que hizo en su biomecánica de bateo y en toda su morfo anatomía, ya que solo mide 1.72cms, y el esfuerzo para la tracción y el arrastre debe ser mayor, por lo que está haciendo actualmente es realmente impresionante.

La prensa norteamericana lo ha comparado con dos grandes bateadores de Los Gigantes: Barry Bonds, y Willy Mays, quienes ostentan el primero y segundo lugar de más promedio ofensivo de por vida en este equipo, en 15 juegos o más, y hasta ahora un colombiano está en ese grupo selecto, en el tercer lugar y es DÓNOVAN SOLANO.

Deseamos que Dónovan siga afianzándose en el bateo y logre poner los números que lo acerquen a una hazaña formidable, como lo ha logrado hasta ahora. Batear de hit de manera consecutiva en 15 juegos no es fácil, ya lo ha logrado, pero su disciplina y constancia lo llevará a mejores cosas. Quizás la hazaña que hizo Ted Williams en el año 1941 de batear 406 en 146 juegos hasta ahora ningún pelotero la ha conseguido, pero por lo menos nos queda la satisfacción que ya lo comparan con esta leyenda de LAS GRANDES LIGAS.

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