Dos lagos indefensos (*)

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En Cartagena hay dos laguitos, el de Bocagrande y el de El Cabrero. El Laguito de Bocagrande fue hasta hace 25 años un sitio de solaz para los turistas y vecinos del lugar; por la amplitud y profundidad de sus aguas, lo que permitía toda clase de actividades náuticas. Había empresas para alquilar lanchas y facilitar el uso de los esquíes y motos marinas.

A raíz de la construcción de un gran hotel, que hizo el papel de espolón, este provocó que la arena del mar que arrastraban las olas se fuera acumulando en la comunicación del laguito con el mar hasta ocasionar su cierre (**). Hubo la tradicional desidia de las autoridades administrativas y ambientales que nunca se inmutaron por esa eventualidad y la comunicación del mar abierto con el laguito desapareció. Unos vecinos del sector debido a que hubo una mortandad de peces, abrieron a pico y pala un estrecho canal de comunicación entre el mar y el contaminado cuerpo de agua. ¿No sabemos por qué periodistas y columnistas se preguntan la razón de la muerte de los peces? Perogrullo lo sabe, no hay oxígeno y está contaminado. La solución del canal que abrieron los vecinos pronto desaparecerá debido a que la corriente que pasa por el canal trae arena y lo cerrará.

Esa entrada debe abrirse con retroexcavadora y mediante recomendación de expertos poner un dique que evite que se cierre nuevamente. No es con motobombas, ni válvulas conspicuas que se resuelve el problema.

El Laguito de El Cabrero. En los años noventa fue un bello espejo de aguas cristalinas y rico en especies marinas, era un lugar también de paseo en botes. En 1995 se amplió la avenida que conduce al barrio de El Cabrero. Concluida la avenida, algún genio, de los que aquí abundan, se le ocurrió enterrar en la orilla de la avenida con el lago unos mangles, “matorrales” estos que han crecido en una forma horrorosa (***); eliminando la visual del bello Lago de El Cabrero, que ya está convertido en letrina pública, por los que frecuentan el lugar. Las trasparentes aguas del laguito también están contaminadas, llena de desechos y sin la riqueza de especies marinas de los años noventa. Hace varios años desde esos matorrales salió un criminal que asesinó a dos ancianos turistas de Italia, para robarles una cámara fotográfica. Nada de eso conmovió a las autoridades, ni mucho menos a los ambientalistas de la época para eliminar esa desagradable imagen de ese emblemático sector de El Cabrero.

En el barrio de San Diego hoy existe una joya arquitectónica, la “Serrezuela”; desde su azotea se observa la belleza del entorno; lo único absurdo es que el telón de matorrales no permite desde allí ver el Lago de El Cabrero. ¡Es evidente que los dos Laguitos están indefensos!

(*) Escrito el 9 de septiembre (**) (***) En la Fototeca puede verse las imágenes originales de ambos Laguitos.

**Exdirector de El Universal. Académico de Medicina e Historia.

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