Columna


Dudosa prospectiva

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

23 de enero de 2023 12:00 AM

El futuro del turismo en la ciudad parece que se moviera entre dos grandes extremos. De una parte son muy gratificantes para los empresarios del sector algunas noticias y hechos que se vienen presentando y que parece van a ser una realidad, en el corto y mediano plazo. De estas se destaca la posibilidad del nuevo aeropuerto en Bayunca, el crecimiento de la hotelería, con la entrada en operación en el presente año de dos grandes hoteles en el barrio Getsemaní, mas otra serie de establecimientos en diversos sectores, como la Zona Norte, Barú, Tierrabomba, Bocagrande y el Centro Histórico.

La actividad de cruceros va a seguir creciendo, lo observado en la temporada de 2022 al 2023 así lo confirma, pues seguro hacia el próximo período se pasará de las 192 recaladas con 366.231 visitantes a cifras mucho más elevadas.

El movimiento de pasajeros por el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, según El Universal del 7 de enero, fue de 7’211.274 pasajeros, con un crecimiento del 56,53%, según SACSA. La ocupación hotelera promedio en Cartagena, según Cotelco, entre enero y noviembre del 2022, fue del 73,62%, esperando estar en el 80% en diciembre, lo que muestra valores deseados por cualquier destino turístico.

En estos días la ciudad se estuvo promocionando en la feria de turismo más importante del mundo hispano, Fitur, en Madrid, donde la delegación cartagenera promovió la ciudad a partir de su arquitectura, historia y ahora incluyendo nuestra flora, fauna y gastronomía. Para rematar, desde revistas especializadas en turismo nos incluyeron en la lista de las 25 ciudades más bellas del mundo, lo que nos sigue colocando en la mira del turismo internacional y para acabar, el dólar y el euro que fluctúan entre los 4.500 y los 5.500 pesos, hacen de Cartagena un gran atractivo.

Pero el otro extremo es el que vemos todos los días, el que cada vez y desde las más disimiles esferas se clama por unos lineamientos y un viraje en la gestión, por construir unos mínimos deseables de ordenamiento y control, por una acción que mejore la movilidad, la seguridad, el uso y disfrute por los ciudadanos de su propia ciudad. Siguen los llamados para el control de la prostitución, del narcotráfico, de los desafueros y violaciones a los derechos fundamentales de residentes y nativos. El Centro Histórico, que es el gran atractivo para el turismo internacional, sigue al garete tanto en los aspectos de infraestructura (aceras, andenes, aguas servidas, etc.), abusos de todo tipo tanto de turistas como de empresarios, lo que sumado a otra serie de factores están atentando contra la sostenibilidad del sector como destino turístico. Pero tal vez lo más crítico y con incidencia en el empleo e ingresos de miles de cartageneros, fue lo revelo hace pocos por el economista Camilo Rey, de que este turismo que sigue creciendo solo lo es para el beneficio de unos pocos empresarios y por esa vía, tampoco será sostenible. Creo que tenemos la obligación de hacer, de ese futuro promisorio, una posibilidad para el mayor número de cartageneros.

*Sociólogo.

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