Columna


Economía y pandemia

ENRIQUE DEL RÍO GONZÁLEZ

ENRIQUE DEL RÍO GONZÁLEZ

05 de mayo de 2020 12:23 AM

A raíz del encierro son diversas las dificultades que atravesamos desde lo personal, familiar y social. Además de la permanente y grave amenaza a la vida, se evidencia la tragedia financiera que embarga a muchos empresarios, sobre todo a los pequeños y medianos, quienes tienen que vivir de manera indefinida la suspensión de sus labores y con ello, la anulación de ingresos, lo que obviamente desemboca, en la imposibilidad de cumplir obligaciones con proveedores y empleados; incluso es inminente el cierre de algunos establecimientos.

Nadie esperaba una hecatombe de tan amplias proporciones, la cual es comparable con la gran depresión de 1929 que causó pérdidas mercantiles a nivel mundial y cuyos efectos se reflejaron por años, dibujando una crisis de pobreza e indigencia. En aquel momento histórico no había un enemigo como el que nos asecha hoy, por lo que creo, estamos en peor situación.

En Colombia son muchos los esfuerzos que se realizan, políticas que obligatoriamente deben transitar en una doble, estrecha y peligrosa vía; por un lado, la protección de la salud y vida de la población, y, por el otro, mitigar la desventura monetaria.

Hasta ahora las medidas se muestran insuficientes, la economía está paralizada, pero aun así las obligaciones siguen perturbando a las personas jurídicas y naturales, con los créditos, servicios públicos, salarios, seguridad social, parafiscales e impuestos.

Para sofocar la crisis el Gobierno ordenó, entre otras, el congelamiento de los cánones de arrendamiento y prohibió los desalojos, mágica salida sobre todo para el arrendador, quien sufrirá las penurias del impago; una tasa de interés bancario preferencial cuando lo ideal era la anulación de provechos; no reporte de incumplimientos por tres meses; y, ser garante de créditos hasta en un 80%, éste último en la realidad ha sido inoperante pues se exigen los copiosos requisitos de un préstamo normal.

En países como Dinamarca el Estado asumirá el pago en un 75% del sueldo de los empleados, idea replicada por Rusia y estudiada en Perú y Chile. Aquí, para variar, no tenemos capacidad fiscal, por eso nos tocan placebos y desafiar el virus reiniciando actividades sin importar el riesgo. Con razón se critica la incoherencia de encerrarnos con nueve casos, y ante la masificación del contagio, abrir las puertas bajo el criterio de autoprotección, pretendiendo convivir con el virus sin afectar las finanzas, si es que aquello fuere posible.

Es hora de que los expertos muestren de qué están hechos y logren la sinergia para diseñar estrategias que permitan la solución y conciliar lo que parece agua y aceite, sacar adelante la economía, evitar la quiebra generalizada y al tiempo proteger a los asociados de la pandemia ¡Ese es el sentido de mis oraciones!

*Abogado.

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