Columna


Hablemos de educación y los proyectos de ciudad

LIDIA CORCIONE CRESCINI

13 de febrero de 2024 12:00 AM

Este tema para mí, docente por más de 25 años, entre otras actividades, ha sido de gran preocupación en la búsqueda permanente de mejores resultados en cada ser humano, puesto que éste no puede ser un objeto que se llena de conceptos, donde prevalecen los dictados indicando inclusive, por parte del maestro, los signos gramaticales. Por ejemplo, la idea básica del método socrático de enseñanza consiste en que el maestro no inculca al alumno el conocimiento, pues rechaza que su mente sea un receptáculo o cajón vacío en el que se puedan introducir las distintas verdades y en latín Educare significa “conducir, guiar, orientar”; mientras que educere tiene el significado de “hacer salir, extraer, de dentro hacia afuera dar a luz”.

El principio que orienta la propuesta de Freire es trabajar en la escuela el proceso de concienciación, desarrollando la curiosidad y la crítica en los alumnos, esto supone apoyar el desarrollo de la capacidad de los estudiantes para decidir por sí mismos qué aprender, cuándo y cómo, de acuerdo con su realidad, y es precisamente la realidad que estamos viviendo la que nos debe impulsar a encontrar los objetivos claros en la Política Pública de la Educación en Bolívar y el Distrito de Cartagena, en la que debe involucrarse, en los lineamientos curriculares, a la cultura ambiental, desconocida por muchos, la que permite al hombre tomar conciencia y reflexionar sobre su papel en la biosfera, como ser racional, crítico y comprometido con ella a nivel ético, fortaleciendo sus lazos y su sentido de pertenencia con la naturaleza; y a su vez, reforzar los valores ambientales, la cultura ciudadana y la estética como visión de calidad de vida a su favor y del entorno.

Todos somos un todo en la integralidad y la transversalidad, y parece que lo hemos ido olvidando. La propuesta de Dumek es la ‘educación disruptiva’, modelo que busca una ruptura innovadora que pone al estudiante en el centro, formando y evaluando de manera personalizada por competencias y en relación con sus propios intereses, en vez de cuantitativamente, voluntad política plausible que, aunque sea un proceso que no se da de la noche a la mañana, todo finalmente si se perfila adecuadamente, se puede, y para ello y de manera urgente también se necesita a un profesorado capacitado (los docentes debemos ser capacitados permanentemente ante los retos futuros), para estar en sintonía con todo lo perseguido en el objetivo y meta de este tipo de educación que, además, va acorde a una realidad que pide con urgencia un cambio en los paradigmas para conseguirlo.

Si bien es cierto la importancia de una infraestructura adecuada, vale la pena estructurar un proyecto encaminado a este fin. Ha sido un privilegio para mí haber sido participe en esta práctica disruptiva y los resultados han sido los mejores.

*Escritora.

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