Columna


Efectos de la pandemia

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

02 de agosto de 2021 12:00 AM

No es un secreto que la pandemia del COVID-19 ha generado una serie de efectos o consecuencias, en todos los aspectos de la vida de las personas, empresas y sociedades. Como la frase de Charles Darwin, “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”, así ha sucedido en los últimos años y décadas, y en especial desde los primeros meses del año anterior, cuando la humanidad se vio abocada a la pandemia.

Solo que, a diferencia de las especies naturales, en las empresas, ciudades y personas las condiciones para enfrentar un cambio no son iguales, o por lo menos no se parte de las mismas condiciones. Existen factores que hacen la diferencia y permiten que unas condiciones determinen mayor o menor éxito en las formas de enfrentar y ajustarse a los cambios. Incluso se dan circunstancias donde empresas y personas ni siquiera alcanzan a darse cuenta del cambio que se avecina o que ya está encima de nosotros.

Lo particular es que nadie puede afirmar en estos momentos cuándo vamos a salir o a superar del todo la pandemia. Se escuchan voces de personas e instituciones con toda la solvencia ética y científica que hablan del 2023 o aún más allá. Esto en términos generales, pues hay sectores económicos que su recuperación podrá tardar hasta 6 años o incluso, que nunca lleguen a ser como antes, tal es el caso de la industria de los cruceros. Pero realmente no es esto lo que me interesa, sino la información presentada por el Dane en su Encuesta Pulso Social, del trimestre abril-junio, como lo registró El Universal en su edición del miércoles 28 de julio, donde indica que el 72,2% de los cartageneros come una o dos veces en el día. Solo el 27,8% afirmó consumir las 3 comidas diarias. Pienso que ética y sensatamente este no puede pasar como un dato más.

Una sociedad decente no puede dejar pasar esta información sin pensar seriamente qué hacer, cómo enfrentar este panorama, cómo aportar para que este conjunto de condiciones las vayamos cambiando. Aquí es donde deben emerger los liderazgos públicos y privados, las instituciones de la sociedad civil o del empresariado movilizando voluntades y acciones para enfrentar este panorama, que con certeza no va a cambiar por sí solo. Es factible que por el rebusque u otras condiciones, ese porcentaje se disminuya; pero sabemos también que es más factible que se sostenga o se haga más dramático para ese alto porcentaje de cartageneros con dificultades para asegurar una alimentación básica, decente y nutritiva. Estos son los momentos que llaman a que se revelen los talantes y las disposiciones a transformar nuestro entorno, donde la clase política debe salir a dar la cara, a proponer salidas y a propiciar acuerdos.

*Sociólogo.

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