Columna


El barrio

MAYRA RODRÍGUEZ OSORIO

04 de mayo de 2021 12:00 AM

Transformar positivamente a las comunidades de Cartagena debe ser un plan de acción colectivo de los dirigentes de la ciudad y un deber ciudadano para con sus habitantes y semejantes. Se comienza identificando fortalezas y debilidades en una comunidad para emprender acciones que beneficien a sus pobladores, mejoren sus espacios urbanos, entornos físicos y culturales, en beneficio de todos.

A través de estas acciones ciudadanas se fomenta el equitativo crecimiento, la innovación, la creación de un desarrollo productivo, ambiental y por consiguiente el desarrollo económico y social fortaleciendo el capital humano.

Estamos llamados a mejorar el componente urbano a través de sus comunidades, utilizando la sinergia, el talento local. El Gobierno nacional tiene como eje del desarrollo sostenible y el fortalecimiento la economía naranja, por lo tanto es la coyuntura propicia para fortalecer con esta estrategia el capital humano y social del barrio.

¿Cómo iniciamos? Promoviendo un diálogo social a nivel de la comunidad, donde lleguemos a un diagnóstico integral, conocer sus orígenes, sus tradiciones, su actividad económica o vocación cultural es la base de los habitantes para identificar el camino, y con ellos construir la norma, los programas y proyectos a ejecutar. Con estas identificaciones y reconocimientos, podría pensarse en una legislación local que beneficie esta propuesta.

Comencemos con acciones pequeñas, con un barrio piloto, identificando el programa de barrio y juntos reduciremos las diferencias sociales, y fomentando paralelamente la educación y el conocimiento he identificado nuestros deberes y derechos.

Disminuir este desequilibrio económico y social generara barrios seguros, limpios, con ambientes saludables productivos y con fuerte incorporación en la ciudad, con derechos y deberes.

Lograr que sea un gran proyecto de mitigación que nos puede transformar, solo el conocimiento dignifica el trabajo, logrando sacar talentos culturales, deportivos y de justicia social.

Tenemos un barrio que está siendo reconocido por su patrimonio cultural, urbano e histórico como es Getsemaní, de donde han surgido personajes del deporte, de las artes y las humanidades. Por qué no replicar este proceso e identificar otros barrios pilotos para gradualmente extenderlo a todas las comunidades de Cartagena.

Para concluir, tengamos un gran objetivo: desarrollos sostenibles con educación, con igualdad, con la finalidad de combatir la pobreza con crecimiento económico. Así logramos con esto que los barrios sean seguros, resilientes y sostenibles.

Hagamos de Cartagena, ¡la ciudad del cambio y oportunidades!

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