El campo

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Todas las mujeres en la guerra iban al campo a trabajar la tierra y hacerla fructífera, soportaban el clima de cada estación dejando a sus hijos solos en casa, mientras los hombres que habían cumplido la mayoría de edad, estaban prestando el servicio militar para combatir contra todos esos monstruos inventados por el mismo hombre en esas ansías de poder por un pedazo de un sí o de un no, llámese tierra, ideología y cavilación para agarrarse de todo y nada. La tierra, el campo, son la base de toda economía, son el progreso. Es hora de que Colombia retome el campo, es hora de empezar a planificar el agro, un resurgir sería una fuente de trabajo valiosísima. Meter la mano por parte del Estado, una mano limpia, abierta, exenta de sacar ventaja para unos pocos, donde gobernantes, alcaldes, personeros, industriales, empresa privada y todo aquel que quiera y pueda hacerlo enarbolen la bandera de nuestra nación, en pro de rescatar una zona que, aunque ha vivido la violencia, está llena de recursos naturales y de la riqueza humana de sus nativos: campesinos y gente pujante que desean erradicar todo lo negativo que ha ensombrecido sus vidas, para buscar la tranquilidad y prosperidad de su región y de sus familias. El Estado tiene la obligación y debe apuntarle a las necesidades específicas como lo son las vías de acceso pavimentadas, escuelas con la cantidad de profesores suficientes, puestos de salud con sus respectivos médicos, agua potable para todos los municipios y fincas, fluido eléctrico, parcelación a los campesinos con escrituras en mano porque sus moradores, después de este proceso de destierro, entierro y desentierro no cuentan con recursos para hacer estas inversiones, cuando apurados tienen para cumplir la obligación del sustento para sus familias. La responsabilidad de los gobiernos Nacional, Departamental y Municipal es grande. El mismo estado de derecho del Artículo 1 de la CPC debe dar garantías a los individuos para que aprovechando todos los recursos naturales puedan avanzar en el desarrollo de la región, encontrando así una oportunidad para él y toda su familia, de tener un trabajo fijo y ser alguien útil para la sociedad. Se habla mucho de un país en vía de desarrollo, de progreso, de pujanza, pero no se tiene en cuenta la pobreza que no disminuye con nada. Si hubiese reorganización, si aparecieran nuevas fuentes de trabajo, poco a poco se lograría sopesar las cargas y estaríamos frente al fenómeno de disminuir la violencia, el resentimiento y la pérdida de valores.

*Escritora

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