Columna


El dengue

ENRIQUE DEL RÍO GONZÁLEZ

30 de noviembre de 2021 12:00 AM

Recuerdo vívidamente la niñez y cada uno de los pasajes que por su extrañeza aún vagan por mi memoria. Entre ellos, y a propósito de los tiempos de emergencia por los que atravesamos en Cartagena, evoco el sonido incesante de la sirena que anunciaba a la comunidad que la campaña de limpieza contra los mosquitos hacía su llegada. Una camioneta de platón traía los aspersores del insecticida y los mayores gritaban con fuerza: “¡Corran... entren y cierren las puertas que llegó la fumigación!”, a los minutos el olor a químico en forma de espesa neblina invadía el ambiente.

Desde aquellos tiempos o quizá mucho antes, son ingentes los esfuerzos de las autoridades distritales por combatir a estos vectores responsables de la transmisión de enfermedades, entre las que se encuentra el dengue que, por estos días, ha llegado a un número alarmante de contagiados, superando los cuatro mil casos con lo que asumimos el penoso segundo lugar en Colombia. Cifras que causan sorpresa porque el problema del dengue está suficientemente estudiado por los científicos, que han identificado los factores de riesgo y las formas de prevención para los embates, a veces mortales, de esta epidemia.

En el Distrito se dice que han emprendido estrategias para combatir a este enemigo, que van desde la coordinación intersectorial, participación, movilización social, información, comunicación, prestación de salud y aseguramiento de acciones preventivas. Muy a pesar de ello el problema crece, lo que indica, objetivamente, que algo estamos haciendo mal.

El mosquito que transmite la enfermedad es el Aedes Aegypti puede vivir de uno a dos meses y se gesta en las sombras húmedas y cuerpos de agua. Las principales acciones para combatirlo están relacionadas con evitar su reproducción, matando a las larvas que permanecen en los cuerpos de aguas estancadas. Por eso es importante la pedagogía para evitar tener recipientes en los que se puedan acumular líquidos. Pero, además es vital que se limpien los diversos canales, charcos y depósitos en cada comunidad.

Justamente, en este último punto puede estar el problema, ya que ha sido muy deficiente el procedimiento para la limpieza de canales y demás cuerpos de agua. Allí se encuentra una de las razones por las que se ha proliferado esta situación. Insisto en que es necesaria la voluntad política en todos los niveles para procurar la ejecución de prontas y efectivas labores que permitan rápidamente desacelerar los contagios y muertes. ¿Será que deben volver las brigadas de fumigación? O con las cifras actuales ¿será suficiente el tratamiento químico para matar las larvas que, en palabras imprecisas de la administración, vacuna al mosquito? Cualquiera sea el camino debe obedecer a los lineamientos científicos y recorrerse con urgencia, sin olvidar que la COVID no es la única amenaza.

*Abogado.

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