Columna


El derecho de las mayorías

IVÁN MARTÍNEZ IBARRA

IVÁN MARTÍNEZ IBARRA

15 de agosto de 2020 12:00 AM

Es inaceptable ver cómo las minorías le quieren prohibir inclusive al presidente de la República expresar públicamente sus preferencias religiosas que están afín con las mayorías. La democracia se creó para imponer el deseo de las mayorías sobre las minorías y así abolir el caos, para bien o para mal se hace lo que diga la mayoría.

No desconocemos el derecho de las minorías, pero cuando estos derechos no puedan coexistir o atenten contra el de las mayorías, sin vacilaciones se debe escoger el de las mayorías.

Es inaceptable ver cómo en algunos colegios y universidades se enseñan “cosas” que no representan los deseos de las mayorías, sino el deseo de unas minorías abusivas que amañan la educación a sus creencias. Mostrándoles a los alumnos una realidad distorsionada para inducirlos de una manera vergonzosa a adoptar sus “ideas”.

Las mayorías han sido condescendientes con las minorías al permitirles que algunas de sus ideas que no son bien recibidas sigan coexistiendo con las de las mayorías, pero por ejemplo minorías como los guerrilleros, la izquierda radical y sus aliados están abusando de esa oportunidad al incumplir un bondadoso y complejo acuerdo de paz, y al querer imponer algunas de sus creencias lo que puede desencadenar en un radicalismo de las mayorías. Las minorías vienen de manera muy organizada, silenciosa casi clandestina, sin descanso y con mucha constancia impregnando todas las leyes y normas con sus creencias. Que si bien no reflejan el deseo de las mayorías en la práctica deben cumplirse pues están en la ley que ellos mismos organizaron e hicieron aprobar muchas veces por culpa de la corrupción, negligencia, inoperancia o desidia de los representantes de las mayorías en los estamentos legislativos. Por ejemplo, antes no se podían casar personas del mismo sexo, ahora se puede. Pero si las minorías que defienden este derecho siguen su proceso sin respetar las mayorías, dentro de poco será obligatorio.

El presidente como representante de las mayorías tiene la responsabilidad de evitar que las minorías impongan sus ideas. Algunas de ellas socavan nuestros principios morales, políticos y económicos.

Las mayorías deben repudiar ideas muy populistas y “atractivas” como: las cosas son de quien las necesita y no del legal propietario, el famoso exprópiese de Hugo Chávez en Venezuela, los ricos son malos solo por tener mucho dinero inclusive cuando su dinero es fruto de años he inclusive generaciones de trabajo honesto, un desborde de subsidios, entre otras que fueron aplicadas en Venezuela con los resultados ya conocidos. La vacuna para nuestros males como la corrupción y la irresponsabilidad del legislativo se soluciona en las urnas nombrando personas idóneas no modificando nuestros principios republicanos.

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