Columna


El desplante de Petro a Milei hace sonreír a Bukele

Daniel Acosta Alean

08 de diciembre de 2023 12:00 PM

“Hoy el pueblo argentino tuvo una jornada democrática para elegir a su presidente por los próximos cuatro años. Saludo a Javier Milei por su triunfo y a Sergio Massa por su digno reconocimiento de la derrota. Al pueblo argentino le deseo lo mejor y sepan que siempre contarán con nuestro respeto y apoyo. Trabajaré incansablemente por mantener a nuestras naciones hermanas unidas y colaborando para el bienestar de todos y todas”.

El anterior pronunciamiento, tan plausible y tan loable, lo expresó una de las voces referentes de la izquierda latinoamericana: Gabriel Boric. El presidente chileno, al igual que Gustavo Petro y Luiz Inácio Lula da Silva, de seguro, en privado y en público, vilipendió la evolución política de Javier Milei y de seguro se echó la mano al rostro cuando el pasado 19 de noviembre “el Loco” ganó las elecciones en Argentina.

Con lo expuesto por Boric, tras conocerse el resultado de los comicios, el mandatario de Arturo Vidal y de Alexis Sánchez demostró altura y respeto por la democracia y la institucionalidad. Con 26 años menos que Petro mostró una madurez política que muchos en Colombia echaron en falta. A continuación, el porqué.

En un penoso contraste, Gustavo Petro tuiteó en X, su plataforma preferida para ejercer como presidente, una retahíla de escozor, totalmente carente de toda diplomacia, en la que sin haberse posesionado Milei condenó al continente.

“Ha ganado la extrema derecha en Argentina; es la decisión de su sociedad. Triste para América Latina y ya veremos... El neoliberalismo ya no tiene propuesta para la sociedad, no puede responder a los problemas actuales de la humanidad”, disparó Petro.

Con esta actitud sectaria, maniqueísta, dogmática y cerrada, reciclando y trasnochando discursos ideológicos mandados a recoger ante tantas penurias sociales y evoluciones en cada esquina, Petro juega a fracturar la integración regional con un liderazgo que solo aplaude al amigo y ejerce el prejuicio ante la diferencia. Un exabrupto si entendemos que las sociedades son precisamente eso: un crisol de heterogeneidades donde confluyen diferencias que se debaten y llegan a consensos. Eso es democracia.

Al igual que los chilenos, bendecidos también los brasileños, pues Lula da Silva, quizás un líder izquierdista más añejo que Petro, reconoció al Milei vencedor y valoró lo que los gauchos decidieron en las urnas: “La democracia es la voz del pueblo y siempre debe ser respetada”. Escueto, directo, pero en democracia. En la misma línea de Joe Biden, presidente de Estados Unidos, quien aplaudió el “sólido proceso democrático a través del cual el pueblo argentino ha hablado”.

Recientemente se conoció que Petro declinó la invitación para asistir a la posesión presidencial de Milei en Buenos Aires este domingo 10 de diciembre. Mandará al canciller Álvaro Leyva, protagonista de controversias por acá, lo que, si bien tiene un cargo relevante, no deja de ser uno de los primeros insultos del presidente colombiano a su homónimo argentino.

Para muchos esto resultará infantil. Más cuando se conoce que Boric, manteniendo su línea democrática, confirmó su presencia en la asunción de mando del ultraderechista Javier Milei, pese a sus reparos ideológicos y las diferencias entre ambos políticos.

Estas actitudes de Petro Urrego, entre tantos temas relacionados con su tambaleante gestión en la Casa de Nariño, provocan la caída de su popularidad en tantas encuestas de opinión pública, en medio de un ambiente político tan álgido donde la polarización y la inconformidad con el Gobierno imperan.

Petro, por ende, cultiva y propicia un escenario electoral donde surjan o se radicalicen voces disruptivas y populistas en el espectro de la extrema derecha que jubilen su proyecto político “del cambio” en las presidenciales de 2026. ¿Cabal, Polo Polo, Francisco Barbosa, Miguel Uribe, Vargas Lleras o Jota Pe Hernández? Amanecerá y veremos qué cosecha nuestro presidente.

Mientras salen más encuestas que rajen la gestión de Petro manejando al país, quien sonríe en El Salvador es Nayib Bukele, máximo líder de la nueva derecha latinoamericana que tanto está gustando, donde la mano dura contra la delincuencia y el concreto palpable en cárceles, estadios, carreteras y parques tanto resuena en la ciudadanía, y que ahora va por su reelección.

Por su parte, Petro, manteniendo posturas más de cuadrilátero que de ágora, está favoreciendo la creación o consolidación de un Milei o un Bukele colombiano. Un cultivo que el Pacto Histórico seguro no quiere ni proyecta.

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