Columna


El dilema

RAFAEL VERGARA NAVARRO

15 de agosto de 2020 12:00 AM

Si algo aviva el espíritu humano es sentirse agua de un río planetario cuya corriente diversa y libre defiende la vida, los valores de sostenibilidad, el amor y la solidaridad, y es depositaria de una memoria de resistencia que avanza removiendo obstáculos y negatividades, enfrentando la maldad y venciendo las agresiones al bien común. El crecimiento de la conciencia colectiva se liga íntimamente a la voz ciudadana que exige respeto del interés general, abatir el individualismo que tanto daño hace cuando para lograr sus fines recurre al clientelismo y la corrupción, causa y efecto de un modelo que requiere impunidad, tolerancia o complicidad y genera desigualdad, miseria y depredación ambiental.

El torrente de aguas nuevas y el proyecto transformador fue puesto a prueba por la pandemia. En Cartagena nos hizo sufrir y también crecer en templanza, nos acercó en la diferencia y la distancia. El alcalde Dau lideró con su equipo la irrupción del espíritu solidario y con voluntad inquebrantable, amor al desvalido, llegaron con ayudas a 180 mil hogares, la mitad de la población. Ese 56% hoy sigue en su informalidad y se rebusca, entre otras, recorriendo barrios y vendiendo sobre ruedas frutas y verduras. El toque de queda, el pico y cédula nos disciplinó a muchos, no a todos. Pese a las duras medidas restrictivas y las críticas funcionan los controles, crecimos.

La crisis desnudó la anemia gansteril en la salud pública, obligando a mejorarla en caliente. Esta semana el Concejo autorizó $25.079 millones permitiendo que el Distrito se acoja al acuerdo de Punto Final, y con los $100 mil millones de aporte del Gobierno sanear al Dadis. Se incorporarán $21.958 millones para terminar los CAP de Bayunca y Barú y los hospitales de El Pozón y Canapote.

Los resultados de 82% de personas recuperadas y varios días sin fallecidos por COVID, demuestran “un manejo acertado de la estrategia de cerco epidemiológico en 8 barrios donde se instalaron los puestos de manejo unificado en El Pozón, Mandela, La María, La Esperanza, San Fernando, Pasacaballos, Olaya y el mercado de Bazurto”. Lo digo con alegría: estamos pasando la prueba de fuego. El libro blanco y la conducción férrea de la política anticorrupción, ratifican la convicción plena que el desarrollo exige erradicar los tentáculos del pasado. Las ías deben entenderlo. En los meses que quedan del 2020 la ejecución de obras públicas contenidas en el plan de Desarrollo serán fundamentales para generar empleo. Reactivar la economía al pasar a riesgo moderado, si bien se necesita, significa activar el sector turístico que genera el 60% del empleo y también el alto riesgo del relajamiento social de los controles y el contacto físico. ¿La vida o la economía? el equilibrio.

Adenda. Invito a protestar contra los asesinos de los líderes sociales que como agentes del ayer persisten en vivir matando.

*Abogado ambientalista y comunicador.

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