Columna


El Dr. “Puya Puya”

WILLY MARTÍNEZ

24 de febrero de 2021 12:00 AM

Las vacunas serán un tema polémico, pero no hay opción mejor que vacunarse. Si existiera hoy el Doctor “Puya Puya”, quien ponía inyecciones a domicilio a mediados del siglo pasado por Manga y Pie de la Popa, el gobierno tendría un aliado excepcional. No había profesional más diestro en el arte de poner la aguja y conocer toda clase de nalgas que Luis Guillermo Castro, a quien todos conocíamos como el Doctor “Puya Puya”. De trato amable, caballeroso y de buen vestir. Ejercía de saco y corbatín portando siempre un elegante maletín de cuero donde guardaba su equipo de inyectología. Llevaba el Doctor “Puya Puya”, de casa en casa, noticias frescas, siempre en primicia antes de ser publicadas en los periódicos locales. Valor este agregado a sus ya muy reconocidos y apreciados servicios. Podríamos asegurar que el Dr. “Puya Puya” fue también periodista empírico y picaresco, de mucho olfato para la noticia. Andaba en un viejo carrito OPEL que le fallaba el motor, por eso un día saliendo de la casa de Don Daniel Lemaitre, el carro no le prendió y en busca de auxilio, Rey Borda, Carlitos Vélez, Malanga de la Espriella y el Polito Borda, lo empujaron. Esta situación se repitió varias veces, hasta el día que el carro no quiso prender más y lo dejó tirado frente a la casa de Mario Alario después de inyectar a su hijo Mario Rafael. Fue cuando olvidó al OPEL para siempre y decidió utilizar las famosas “chivitas” Manga-Popa para cumplir los compromisos adquiridos con su enorme clientela.

Continuamente era requerido para atender urgencias y en unas fiestas de noviembre prestó sus servicios a varias reinas de belleza en el Hotel Caribe. Las que siempre llamó con hilaridad “Inolvidables inyecciones”. También atendió al cantante español Raphael, aplicándole una inyección para calmar la ronquera antes de su presentación en la coronación de la Señorita Colombia. Al sacar la aguja Raphael recuperó la voz.

Un día nos confesó haber inyectado al expresidente Alberto Lleras debido a un percance que había sufrido en el Club de Pesca. El exmandatario tenía una incómoda inflamación que le causaba dificultad para sentarse. “Nunca antes había visto nalgas más escurridas y estrechas. Fue muy difícil encontrar el punto exacto para aplicarle un Diclofenaco”, nos contaba asombrado. Las historias del Doctor “Puya” son tan numerosas como las inyecciones que puso. Necesitaríamos muchas dosis de caracteres en estos espacios para poderlas contar. Hoy sería uno de los domicilios mejor pagados y más eficientes de la ciudad. Y para vacunar a toda la población contra el COVID-19 no encontraríamos a nadie mejor que el famoso Doctor “Puya Puya”.

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