Columna


El ecosistema empresarial nos necesita

GERARDO RUMIÉ

03 de marzo de 2021 12:00 AM

La historia de supervivencia empresarial en el marco de esta pandemia no todos la vamos a poder contar y esto no solo aplica para el país; es un fenómeno mundial en el que, además, los que llevamos la peor parte somos los que trabajamos en los sectores de servicios, especialmente en el área del turismo y de restaurantes.

Según cifras reveladas recientemente por la Cámara de Comercio, “durante el 2020 cerca de 5.640 empresas cerraron en Cartagena y la región”, lo que representa un 19% menos de las registradas en 2019. Estos empresarios y sus empleados dejaron sueños y proyectos atrás cuando se vieron obligados a clausurar sus negocios.

Se habla de cerca de 100 mil empleos perdidos en Cartagena. A nivel Colombia, y según el reporte del Dane, en diciembre la tasa de desempleo fue del 13,4%, un aumento de 3,9 puntos porcentuales frente al año anterior. Definitivamente no son buenas cifras.

Como empresario y cartagenero por adopción, tengo el compromiso de seguir adelante; esta situación hoy me preocupa, y no quiero sonar a pesimista, pero las perspectivas del 2021 no son halagüeñas. Me rehúso a quedarme sentado viendo a muchos otros desaparecer.

Aún no es tarde para tenderle la mano a los empresarios que, en una labor titánica, siguen con sus puertas abiertas esperando que llegue el mercado que vieron caer con la pandemia.

Lo anterior me hace preguntar, ¿qué se podría hacer para mejorar las probabilidades de supervivencia del tejido empresarial cartagenero?

Hay muchas maneras de ayudar. A nivel local, acciones como aplazar el predial con pagos de un mes o dos, y ampliar los plazos del ICA; en lo nacional, para el sector de turismo y servicios complementarios en los próximos 5 años eliminar el IVA en los arriendos y lograr una tarifa de renta preferencial. El listado de posibilidades es grande y no es fácil porque también sabemos que el Distrito y el Gobierno dependen de nuestros impuestos para hacer las inversiones sociales, pero algo hay que hacer.

De otro lado, nosotros los empresarios también debemos unirnos, a través de agremiaciones como la ANDI, Cámara de Comercio, Fenalco y Cotelco, entre otros, para aunar esfuerzos entre todos para que el ecosistema empresarial se mantenga.

Estas y otras inquietudes debemos hacérnoslas hoy, antes de que sea muy tarde. Parte de la solución depende de que ahora actuemos con “solidaridad” para generar herramientas que por unos meses den oxígeno a las empresas mientras se ejecuta el plan de vacunación. La prioridad debe ser preservar el empleo.

La riqueza de una región está dada por la calidad de vida de su gente, el tamaño y compromiso de sus empresarios y un gobierno probo.

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