Columna


El “jogo bonito”

SALVATORE BASILE FERRARA

25 de noviembre de 2020 12:00 AM

Debo confesar que el 3 a cero que nos propinó Uruguay me dolió, pero no tanto. Los “charrúas” tienen un equipazo, fueron campeones mundiales y tienen en sus filas dos cracks de fama internacional como el monstruo Cavani y Suárez, además del profe Tavares, una leyenda viva. Pero como buen “tifoso” siempre estoy listo a defender la selección Colombia. Tuvimos varias atenuantes, un James recién recuperado, un Mina obnubilado, Cuadrado ausente, poco tiempo de entrenamiento grupal y lo peor un entrenador de habla portuguesa, que no tiene una relación estrecha con el plantel. Desafortunadamente los nuestros se creyeron el cuento que éramos mejores de lo que efectivamente somos. Como siempre, salamos a la selección. Sí, nosotros los medios, ensalzamos antes de tiempo a los 11 amarillos. Bueno, pero Uruguay pasó, ahora nos tocaban los primos del sur, Ecuador, al que le quitaríamos 3 puntos indispensables. Pero esto tampoco se dio, bajamos a la cancha con la misma actitud ausente y nos metieron una goleada imperdonable. Seis goles que me partieron el corazón, tanto que juré que no más fútbol, me iba a dedicar al turmequé a estos maravillosos campeonatos de tejo gozándome cada mecha explotada como un gol de taquito; ya no más el Campín sino el campo de tejo de los Laches, ya no más selección Colombia sino Federación Colombiana de Tejo - Comité Olímpico Colombiano. El tejo está considerado como deporte nacional de Colombia, tras la ley emitida por el Congreso en junio del 2000. Ya no más la humillación de perder 6 a 1 con un equipo de media tabla, ya no más fútbol sino turmequé corrido (El nombre de Turmequé procede del idioma muisca, y significa « jefe vigoroso »). Pero la enfermedad del fútbol es como una adicción a las drogas, sin querer sintonicé un partidazo Italia - Suecia 4 a 1 ganando Italia y la que vi fue una verdadera sinfonía de fútbol, allí sí “O jogo Bonito”. Unos muchachos entregados a su camiseta, unos atacantes que bajaban a defender corriendo pa’ arriba y pa’ abajo con una voluntad férrea para jugar el verdadero fútbol, voluntad que nuestros jugadores que son grandes en sus equipos europeos no demostraron ni un minuto en los 180 minutos de la debacle más grande de toda la historia del calcio colombiano. Pero aquí también hubo sorpresa: como no reconocía ninguno de los jugadores de la selección azzurra, investigué con Google y la respuesta fue contundente: era un partido de clasificación del mundial under 21 de los menores de 21 años y allí una vez más entendí que el fútbol sí es el más grande espectáculo del mundo, pero hay que jugarlo con las piernas, el corazón y los cojones que le faltaron a nuestros millonarios que se quedaron mirando como principiantes sin reaccionar a la goleada que nos propinaban. 9 goles en 3 días. ¿Dónde estará Pékerman?

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