Columna


El médico Carlos J. Finlay

“Durante la construcción del canal de Panamá la obra sufrió retrasos debido
a la alta mortalidad de los obreros; cerca del 10% de la fuerza de trabajo moría cada (...)”.

DARÍO MORÓN DÍAZ

DARÍO MORÓN DÍAZ

07 de diciembre de 2019 12:00 AM

El 3 de diciembre de 1833 nació Carlos J. Finlay Barres en Camagüey, Cuba. Era hijo de un médico inglés que luchó al lado de Simón Bolívar durante la guerra de independencia. Muy joven viajó a Francia y se graduó de médico, regresó a su patria y se dedicó a la investigación de una de las enfermedades que diezmaban a los campesinos. Estaba obsesionado por la alta mortalidad debida principalmente a la Fiebre amarilla. A raíz de sus observaciones en 1981 sostuvo la teoría de que un mosquito era el transmisor o vector de la Fiebre amarilla. En su informe relataba que el mosquito que picaba a una persona enferma podría subsecuentemente picar a una persona sana e infectarla; secuencia comprobada por el médico Finlay.

Presentó ese informe en la International Sanitary Conference, donde su propuesta no fue bien recibida. Un año más tarde identificó al mosquito del género “Aedes aegypti” como el organismo transmisor de la Fiebre amarilla. Esta vez su teoría fue aceptada y originó las recomendaciones de control del mosquito en la población y así pudo controlarse la diseminación de la Fiebre amarilla. Como consecuencia de ese hallazgo Finlay fue nombrado jefe de Salud de Cuba.

Carlos J. Finlay realizó en junio de 1881, experimentos con voluntarios y no solo comprobó su hipótesis, sino que descubrió también que el individuo picado una vez por un mosquito infectado, quedaba inmunizado contra futuros ataques de la enfermedad. Por ello Finlay propuso que el suero del infectado se usara como vacuna, lo cual resultó un hallazgo importante para el control de la Fiebre amarilla. El descubrimiento de Finlay redujo la incidencia y prevalencia de la enfermedad transmitida por el mosquito. El 14 de agosto de ese mismo año presentó ante la Real Academia de Ciencias Físicas y Naturales de La Habana su trabajo de investigación. Gracias a sus recomendaciones acerca del control del mosquito, pudo lograrse la diseminación de la Fiebre amarilla.

Durante la construcción del canal de Panamá la obra sufrió retrasos debido a la alta mortalidad de los obreros; cerca del 10% de la fuerza de trabajo moría cada año debido al paludismo y la Fiebre amarilla. Con la prevención de la vacuna de Finlay se logró la terminación de la obra.

El 15 de agosto de 1914 cuando pasó el primer barco por el canal del Océano Atlántico al Pacífico fue develada una placa como reconocimiento al médico Carlos J. Finlay; en ella se reconoce la contribución del investigador Finlay en el buen suceso de esa magna obra.

En 1946 la Confederación Panamericana de la Salud propuso que el 3 de diciembre se celebrase como el Día del Médico en homenaje al investigador cubano Carlos J. Finlay.

NOTÍCULA: El Aedes aegypti trasmite también el virus del dengue y el chikunguña.

*Exdirector de El Universal. Académico de Medicina e Historia.

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