Columna


El narcotráfico

JOSÉ WILLIAM PORRAS

24 de enero de 2023 12:00 AM

Su origen comenzó en la Primera Guerra del Opio (1839-1842), el Reino Unido interfirió el tráfico de opio en China mediante decreto imperial, apoyado por su armada. Como respuesta, los chinos llevaron el opio a México, dándose cuenta que las condiciones climáticas de Sinaloa permitían su cultivo, iniciándose las primeras rutas de narcotráfico entre EE.UU. y México.

En Europa el uso de la cocaína era legal en el primer tercio del siglo XX. Se permitía emplearla en terapias de oftalmología y sus propiedades anestésicas, aún lo es por ley en Alemania, pero su peligrosidad fue tomando conciencia lentamente.

El fin de la URSS (1990-1991) provocó que muchos arsenales soviéticos, en manos de regiones separatistas, entraran en el mercado ilícito de armas, en el que narcotraficantes y grupos políticos radicales fueron sus clientes principales. En Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia se incrementó su cultivo en forma exponencial con la demanda, la guerrilla colombiana vio una oportunidad de financiamiento en él, que dejaba grandes ganancias. En Colombia el Estado comenzó a restringir su salida ilegal y combatiendo las áreas de cultivo, lo que originó una guerra entre narcotraficantes y el Estado. Los Ochoa, los Rodríguez, los Gacha y Escobar, principales narcotraficantes en Colombia en la última década del siglo pasado, le declararon la guerra y compraron políticos y altos funcionarios del Estado.

A pesar que todos los capos del narcotráfico de finales del siglo pasado han caído y parte de la guerrilla se acogió a un proceso de paz, el narcotráfico continuó.

Como cualquier producto de mercado, el precio del kilo de coca se rige por la ley de la oferta y la demanda. A mayor demanda el precio sube, a mayor oferta el precio baja. La demanda se origina en los países consumidores y la oferta en los países productores.

Viene la pregunta: ¿cómo acabar con el narcotráfico?

Los campesinos de los países productores encuentran en el narcotráfico una fuente de supervivencia, les sale más económico y rentable producir un kilo de coca, que un kilo de plátano, principalmente por el abandono del Estado en las regiones donde se produce y por la influencia de la guerrilla, que se queda con la mayoría de las ganancias.

El sistema financiero, la banca y productores de insumos para producir la cocaína en los países consumidores, reciben grandes ganancias, producto de este ilícito, en el blanqueo de grandes capitales y venta de químicos.

Por lo tanto, la respuesta está en atacar la demanda y en reducir la oferta, nada fácil si no hay un consenso: los países productores combatiendo el consumo y programas de educación y ayuda para desarrollar cultivos alternos, y en países productores mayor presencia del Estado y apoyo para sustituir cultivos y educación.

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