Columna


El ordenamiento territorial en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo

ERNESTO GUTIERREZ CASTILLO

09 de diciembre de 2022 12:00 AM

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) es el instrumento legal mediante el cual se trazan los objetivos de los gobiernos, permitiendo subsecuentemente su ejecución y la evaluación de su gestión. “Colombia potencia mundial de la vida, bases del plan nacional de desarrollo 2022-2026”, así se denomina la versión preliminar del PND del Gobierno actual, que deberá estar listo para febrero de 2023.

Adentrándome en ese documento, evidencié los pilares que sostendrán las políticas y proyectos para el ordenamiento de los territorios, los cuales pretendo analizar a continuación:

Ordenamiento del territorio alrededor del agua: en este punto se manifiesta que, sin este recurso hídrico, la actividad humana en los territorios no sería sostenible. Lo anterior tiene todo el sentido ya que, uno de los retos más importantes al que nos enfrentamos, es el cambio climático y la gestión del riesgo, debiendo estructurar y ejecutar más proyectos que mitiguen esta situación.

Disminuir la dependencia de las entidades territoriales del Gobierno nacional: esta idea se ha pretendido ejecutar durante mucho tiempo y sigue siendo una bandera de muchos congresistas; lo que propone el PND para llevarla a cabo se considera pertinente, por cuanto pretende mejorar la gestión y apropiación de las rentas que producen las actividades económicas en los suelos urbanos y rurales de los entes territoriales, mediante el fortalecimiento de los instrumentos de financiación urbanística pero, ¿será esto suficiente?

Mejorar los procesos de formalización de la tenencia y titulación de la tierra, convirtiendo al ordenamiento territorial en un “instrumento para la paz”: esto es coherente con lo que viene diciendo el Gobierno y lo repite en el documento del PND como la “democratización de la tierra”; aquí podemos esperar la creación de nuevos instrumentos de gestión del suelo y la radicalización de los procesos existentes, buscando la restitución efectiva y un mercado formal de tierras.

La falta de un catastro actualizado con enfoque multipropósito: este es un pilar fundamental que busca que las entidades territoriales dispongan de un catastro actualizado y moderno, para superar el desequilibrio y para que exista un sistema de administración del territorio que articule los procesos de tenencia, valoración, uso del suelo, gestión ambiental y desarrollo de infraestructura. Estos catastros pueden ser operados por las administraciones públicas y/o por los privados.

Armonización de los instrumentos de planeación: existe una proliferación de procedimientos y normas urbanísticas ineficaces y rigurosas, por lo que se pretende transitar de un ordenamiento territorial procedimental a uno funcional, que pueda reaccionar y aplicarse ante las necesidades de la población con el territorio. Esto puede verse reflejado en el aumento de las revisiones o actualizaciones de los POT.

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