Columna


El pene y los salones de belleza

JESÚS OLIVERO

02 de junio de 2017 12:00 AM

Santiago Nasar es un joven a quien le practicarán cirugía de hipospadia, condición congénita (de nacimiento) en la que la uretra, el ducto por el cual sale la orina al final del pene, está tapada y en consecuencia el orificio de salida aparece justo en la cara inferior del órgano masculino. Le abrirán el conducto por el centro del pene y taparán el orificio inferior. Nadie imagina cuan dolorosa puede ser la recuperación del paciente, quien puede requerir más de una operación, sin mencionar su propensión a la baja fertilidad, incapacidad para eyacular (aneyaculación) y sentirse menos satisfecho con su vida sexual.  

Este caso no es el único en la ciudad, en donde el problema comienza a emerger entre las historias clínicas y se le debe prestar mayor vigilancia epidemiológica. La etiología u origen del problema ha sido un misterio desde la antigüedad; sin embargo, la evidencia científica lo relaciona con la exposición a tóxicos durante el embarazo.

Entre los productos asociados con la hipospadias están los pesticidas organoclorados y los organofosforados, así como cosméticos para el cabello, en especial aerosoles usados en salones de belleza. Cada vez que paso por ellos en centros comerciales, me pregunto si las clientes embarazadas saben lo que puede estar en juego.

La preocupación no radica exactamente en lo que imagino puede estar ocurriendo en el útero de la embarazada objeto del tratamiento capilar, sino que obedece a la visible nube de aerosoles en estos sitios, usualmente inundando los alrededores, y que parece no importarle a los dueños o las autoridades. Aunque en varias ocasiones les he comentado el problema a los administradores, mencionando que la exposición puede prevenirse, nada ha ocurrido. Buenos extractores de aire y quererse un poquito al ser consciente que respirar esos humos desagradables podría afectar la salud, reducen el riesgo de hipospadias en los niños. 

Si usted está embarazada, en especial durante el primer trimestre, y sueña con bienestar para el niño que carga en su vientre, evite exponerse a estos químicos alejándose de ellos. Lave su cabeza en la casa y coma frutas cultivadas en los Montes de María, sin plaguicidas. Le aseguro que el pene de su hijo tendrá una probabilidad menor de tener la perforación central fuera de lugar.

Si al menos uno de los salones de belleza de la ciudad controlara los aerosoles ganaríamos algo. Pero seguiría sin entender la falta de acciones de las autoridades locales, seguramente clientes, para quienes semejante cortina de gases pasa inadvertida. Por Dios hagan algo.

*Profesor
JESÚS OLIVERO*
@joliverov

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