Columna


El sobrecosto de los proyectos

JOSÉ WILLIAM PORRAS

07 de diciembre de 2022 12:00 AM

Siempre me ha llamado la atención que no importa si es un megaproyecto, uno normal o pequeño, la frase sobrecosto los acompaña de igual forma y como es natural me queda la inquietud de conocer la causa de ello y proponer una solución.

Me pregunto: ¿Es falta de capacidad y conocimiento del estructurador del proyecto?, ¿es falla de nuestro sistema de ingeniería o existen otras razones que conducen al sobrecosto?

Para mí hay de todo ello. A veces intencional o no el estructurador del proyecto no lo deja completamente hermético a fallas y reclamos de ingeniería de detalle, causando sobrecostos cuando se ejecuta y desarrolla el proyecto, o a veces hay errores que de igual forma deben ser corregidos con el mismo efecto del sobrecosto.

Igualmente pueden existir otras razones como se ha evidenciado, por ejemplo, en la ampliación de la refinería de petróleo en Cartagena, donde el sobrecosto casi igualó el presupuesto original y se vieron involucrados directivos, miembros de juntas directivas y gerentes de la refinería por haber permitido que eso ocurriera.

El apetito voraz de la corrupción es lo que origina todas esas falencias que conducen a que un proyecto finalmente salga más costoso que lo presupuestado.

Nuevamente sale una inquietud, ¿será que no somos capaces de ejecutar un proyecto sin que le ronde la palabra sobrecosto al final de su ejecución?

Creo que la falla está en el sistema de vigilancia de la Contraloría, que, al ser posterior y no preventivo, no detecta los errores, sino cuando es demasiado tarde y ya el sobrecosto se ha presentado y aunque se descubran los culpables, el daño ya está causado, ocurriendo casos más graves donde el proyecto ni siquiera se termina al quedar desfinanciado.

Creo que, si queremos acabar con la práctica del sobrecosto, me permito dar estas sugerencias: el proceso de estructuración de un proyecto desde un comienzo, debe ser acompañado del ente fiscal como la Contraloría, que vigile desde su origen los proyectos y no un control posterior. Igualmente debe existir un banco de proyectos ya revisados, donde los pliegos sigan esa estructura y los cambios dependiendo del tipo de proyecto sean mínimos, de esta forma los riesgos de errores voluntarios o no se minimizan.

Estas son simplemente recomendaciones e inquietudes que siempre he tenido, buscando brindar soluciones para que los recursos del Estado se optimicen, y se ejecuten en forma eficiente y las obras que se desarrollen se hagan de acuerdo a lo presupuestado y no se desvíen hacia otros caminos que solo causan ineficiencia y corrupción, el mayor flagelo que sufre el presupuesto y los recursos del Estado en la contratación pública.

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