Columna


El turismo para todos

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

10 de enero de 2022 12:00 AM

El lunes pasado hice seis propuestas para este año nuevo y me propongo desarrollar algunas de ellas, o mejor, precisar y ampliar las propuestas, hasta donde este espacio lo posibilite. La primera que quiero que, como sociedad y en especial la administración asuma, por sus competencias y responsabilidades constitucionales y legales, es la relacionada con el turismo. Decía en la semana anterior que “el Distrito tiene la oportunidad de iniciar la transformación de nuestro turismo, empezando por ofrecer en los corregimientos herramientas para impulsar el turismo comunitario, de tal forma que estas poblaciones puedan beneficiarse y entrar a hacer parte de la cadena productiva del sector, a partir de sus recursos culturales materiales, inmateriales y naturales”.

En casi todas las veredas y corregimientos de la ciudad se encuentran grupos de jóvenes, con alta presencia de mujeres, que con gran esfuerzo se tratan de consolidar e insertar a los circuitos turísticos y formalizarse, pero luchando con las uñas, jóvenes que han descubierto que en su misma comunidad o en su entorno existen unos recursos para turismo de naturaleza o ambiental, para senderismo, ecoturismo, deportes náuticos, turismo cultural y en especial para impulsar el turismo comunitario, ese que se gestiona y beneficia a las comunidades locales. Grupos que están viendo la posibilidad de adecuar sus viviendas para ofrecer alojamiento, como una experiencia para un tipo de viajeros que cada día demanda mayor contacto con la población local.

Es a este tipo de turismo, por su impacto económico, por los beneficios que genera con el llamado ‘efecto de cascada’, por los ingresos en forma directa a los beneficiarios y por involucrar una amplia gama de sectores y de personas, a los que la administración debe prestar atención para su apoyo y fortalecimiento. No es viable ni sostenible que nuestras comunidades locales sigan viendo el turismo como una oportunidad cercana a sus viviendas, pero alejadas de sus posibilidades o solo como una forma de empleo informal, en su gran mayoría.

Aquí es donde estimamos que Corpoturismo, como una herramienta desde la Alcaldía, debe reorientar su labor y redefinir sus prioridades. Si se observa su actividad en sus 17 años de existencia, podremos concluir que en buena medida ha agotado su función de apoyo a los sectores más fuertes de la cadena turística, dejando de lado y excluyendo a otros sectores que sí requieren del apoyo del sector público. Su tarea se debe enfocar al fortalecimiento y desarrollo de nuevas ofertas asociadas con nuestro patrimonio cultural, inmaterial y natural, en especial propiciando nuevas oportunidades a las comunidades locales, impulsando su inserción en la cadena productiva y haciendo posible la palabra sostenibilidad y en especial con la planeación en todo el sentido de la palabra. La administración debe preguntarse qué nos está diciendo el Covid-19 y qué debemos cambiar en cuanto al turismo.

*Sociólogo.

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