Columna


El vaso roto

PABLO ABITBOL PIÑEIRO

05 de julio de 2013 12:00 AM

PABLO ABITBOL

05 de julio de 2013 12:00 AM

Propongo cuatro reflexiones sobre el reciente informe de calidad de vida 2012 de Cartagena Cómo Vamos:
Primero, hay que resaltar la importancia de la información oportuna y de calidad para nutrir los procesos colectivos de toma de decisiones del gobierno y la ciudadanía, el corazón de una democracia. El esfuerzo de CCV durante los últimos ocho años para acopiar, sistematizar y difundir datos y percepciones sobre la calidad de vida de los cartageneros es invaluable; es necesario sostener y fortalecer dicho esfuerzo. Así mismo, es imprescindible que la Administración Distrital invierta lo necesario para construir sistemas de información actualizada, relevante y transparente, así como una agenda de evaluaciones de impacto sobre temas estratégicos para la ciudad. Si los alcaldes de Cartagena continúan con la tradición de presentar planes de desarrollo que no especifican objetivos y metas medibles, líneas de base ciertas, o una articulación clara con el presupuesto y un marco financiero de mediano plazo, no avanzaremos en tal sentido.
Segundo, tendemos a concentramos en las variaciones anuales de los datos y no en las tendencias documentadas durante los ocho años que lleva de vida CCV. Si observamos las tendencias de los indicadores, constatamos que  la baja calidad de vida en Cartagena no es reciente. ¿Qué nos dice esto? Quizás que, más que candidatos coyunturalmente avalados por grupos de poder, los graves problemas estructurales de la ciudad exigen planes de gobierno basados en plataformas programáticas fundamentadas sobre procesos amplios de discusión política y formación de liderazgos abiertos a toda la ciudadanía.
Tercero, las cifras muestran, por ejemplo, que el problema de las pandillas no puede situarse en el centro de la discusión pública solo cuando se hace visible en los barrios de estratos altos y en las playas turísticas. Las cifras muestran que este problema no puede enfrentarse con leyes zanahorias ni pastores, sino con un mayor esfuerzo integral de prevención del delito y de desarticulación de mafias urbanizadas derivadas del paramilitarismo y el narcotráfico, que crean mercados laborales de ilegalidad en los que jóvenes de los barrios más pobres compiten con violencia.
Cuarto, al observar sólo las cifras coyunturales del informe de CCV, algunos naturalmente quieren ver el vaso medio vacío y otros quieren ver el vaso medio lleno. Pero el vaso está roto. Tenemos la responsabilidad de responder por qué está roto y proponer estrategias para repararlo, y así contribuir efectivamente, con la sociedad y el gobierno, a que en Cartagena podamos servir un vaso que no pierda su contenido y del cual, por fin, podamos beber todos.

*Director del Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, UTB

pabitbol@unitecnologica.edu.co